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Calderón buscó devolver a México al rol central que le corresponde en la región

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 Una de las herencias más difíciles que recibió Felipe Calderón al asumir la presidencia de México fueron varios conflictos diplomáticos con gobiernos de izquierda radical, en especial con Cuba, Venezuela y Bolivia.

El mandatario apostó por enmendar estas relaciones dejando clara su convicción de que era posible llegar a entendimientos y avanzar en la integración regional a pesar de las diferencias ideológicas. En un ejercicio de malabares, Calderón enviaba mensajes para demostrar su interés en fortalecer las relaciones sin dejar de cuestionar públicamente, por ejemplo, las políticas de expropiaciones llevadas a cabo por Venezuela, Bolivia y Argentina.

En julio de 2007, Calderón firmó con el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, un acuerdo de asociación estratégica para reactivar la relación bilateral enfriada durante el mandato de Vicente Fox.

El restablecimiento pleno de relaciones diplomáticas con Venezuela, luego del retiro de embajadores que se produjo por el encontronazo en 2005 entre Hugo Chávez y Vicente Fox en la Cumbre de la Américas de Mar del Plata, ocurrió en agosto de 2007, cuando se nombraron nuevos embajadores y Caracas reconoció la legitimidad de Calderón como gobernante de México. Desde entonces, la relación debió manejarse con sumo cuidado para superar episodios espinosos como la estatización de las plantas en Venezuela de la cementera mexicana Cemex, ocurrida en 2008. Con Cuba, la reconciliación formal llegaría en 2012 con una visita oficial a La Habana.

Calderón buscó devolver a México al rol central que le corresponde en la región. En febrero de 2010 fue el anfitrión en Cancún de la Cumbre de América Latina y el Caribe, donde se acordó la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, establecida en Caracas en 2011.

Para acercarse a América Central y el Caribe, creó un fondo para infraestructuras dotado con 160 millones de dólares, con el que apuntaba a sustituir la cooperación que México y Venezuela otorgaban a la región a través del Pacto de San José.

Más importante aún, se implicó junto a Colombia, Perú y Chile en el establecimiento de la Alianza del Pacífico, uno de los procesos de integración más dinámicos y novedosos de la región.