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Desmantelan estructura política en Egipto tras masivo arrestos de líderes islamistas

Aviones militares en formación sobre la plaza Tahrir donde  cientos de miles de manifestantes celebraron el golpe de Estado | REUTERS

Aviones militares en formación sobre la plaza Tahrir donde  cientos de miles de manifestantes celebraron el golpe de Estado | REUTERS

Mursi está detenido preventivamente lo que supone que el mandatario podría ser procesado

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Los principales dirigentes de los Hermanos Musulmanes están detenidos luego del golpe de Estado  que el pasado miércoles derrocó al presidente islamista, Mohamed Mursi, quien fue sustituido ayer por Adli Mansur, presidente del Tribunal Constitucional, designado por los militares para liderar el proceso de transición.

Mansur prometió proteger el sistema republicano y ser el garante de los intereses del pueblo egipcio. "Los Hermanos Musulmanes son parte de este pueblo y están

invitados a participar en la construcción de la nación ya que nadie estará excluido y, si responden a la invitación, serán bienvenidos", expresó Mansur en medio de severas medidas contra el movimiento islamista.

Mursi está detenido preventivamente lo que supone que el mandatario podría ser procesado. El Guía supremo de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badie, fue detenido por la policía militar por incitar a matar a manifestantes. También fue arrestado un adjunto del Guía supremo, Rached Bayumi, indicaron fuentes de las fuerzas de seguridad.

Fiscales también ordenaron el arresto del segundo al mando del movimiento, Khairat el Shater como la última etapa de una serie de medidas adoptadas por las autoridades desde el inicio del golpe de Estado.

Resistencia. Una coalición islamista liderada por los Hermanos Musulmanes llamó a los egipcios a protestar hoy después de las oraciones del día con la intención de  respaldar a Mursi.

Los islamistas denunciaron la instauración de un “Estado policial que arrestó a figuras de la cofradía y cerró canales satelitales”, indicó el movimiento a través de un comunicado.

Un alto funcionario de los Hermanos dijo que no trabajará con las nuevas  autoridades a las que calificó de usurpadoras. Otro de sus políticos señaló que lo ocurrido podría llevar a otros grupos a una resistencia violenta.

Saldo. Al menos 16 personas murieron y cientos resultaron heridas en enfrentamientos en las calles de Egipto desde el miércoles. Las estaciones de televisión que simpatizaban con Mursi fueron sacadas del aire.

El derrocamiento de Mursi, primer presidente elegido democráticamente de la historia de Egipto, pone fin a un año de poder islamista, marcado por repetidas crisis e importantes protestas populares y abre el camino hacia una delicada transición en este país profundamente dividido entre partidarios y opositores al presidente derrocado.

Egipto tiene ahora un gobierno interino tecnócrata y estableció un panel para la reconciliación nacional. Se revisará la Constitución y se organizarán elecciones presidenciales y parlamentarias, sin establecerse un cronograma fijo.

Transición. En la plaza Tahrir de El Cairo, miles de egipcios celebraron durante toda una noche del miércoles el derrocamiento de Mursi, menos de tres años después de festejar, en este mismo lugar, la caída del entonces presidente Hosni Mubarak, en febrero de 2011.

La situación política se precipitó el lunes pasado, un día después de las inmensas manifestaciones contra Mursi, que dejaron varias víctimas mortales.

El presidente, elegido hace un año, estaba acusado por sus detractores de querer instaurar un régimen islamista autoritario.

Los militares fijaron el lunes un ultimátum a Mursi de 48 horas y el miércoles el ministro de Defensa, el general Abdel Fatah al Sisi, nuevo hombre fuerte del país, anunció la destitución del presidente y la suspensión de la Constitución. Luego de este anuncio, las fuerzas de seguridad lo detuvieron y lo trasladaron a la sede del ministerio de Defensa.

Mursi insistió en que seguía siendo el presidente electo de Egipto y denunció un golpe de Estado.

La hoja de ruta de la transición política fue anunciada por Al Sisi luego de  conversaciones con el representante de la oposición, Mohamed ElBaradei, y con los principales dignatarios religiosos musulmanes y cristianos del país.

Las fuerzas armadas, que dirigieron el país durante 16 meses entre la dimisión de Mubarak y la elección de Mursi en junio de 2012, no precisaron el tiempo de la transición.

El líder opositor Amr Musa, quien fuera canciller durante el régimen de Mubarak, informó que han empezado las consultas para formar un nuevo gobierno, que tendrá plenos poderes.


El mundo inquieto por la democracia

El sistema internacional pareció dispuesto a trabajar  con las nuevas autoridades de Egipto y a pesar de que numerosos países pidieron un rápido regreso al orden constitucional, ninguna potencial occidental calificó el derrocamiento de Mohamed Mursi como golpe de Estado militar.

Una de las reacciones más fuertes fue la de Alemania, cuyo ministro de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, consideró la intervención de los militares como "un fracaso mayor para la democracia en Egipto".

El presidente de Estados Unidos Barack Obama se declaró profundamente preocupado por la evolución de la nación árabe más poblada, al que su país aporta una ayuda militar sustancial

El mandatario de Francia, François Hollande, llamó a hacer todo lo posible para reanudar el proceso de democratización, mientras la ministra de Relaciones Exteriores de Italia, Emma Bonino, estimó que nunca hay razones para alegrarse al ver al ejército en las calles.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió que se restablezca rápidamente un gobierno civil.

El rey Abdalá de Arabia Saudita felicitó al nuevo presidente interino, Adli Mansur.

Mauritania tomó nota del cambio y se dijo "aliviada por el desenlace de la crisis".

Desde Irán manifestaron decepción por la caída de Mursi y  el presidente de Túnez, Moncef Marzouki, instó a las autoriades a estar atentas y tomar en cuenta las demandas sociales y económicas.