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Denuncian en La Haya a soldados británicos por torturas en Irak

Uno de los casos más conocidos es el de Baha Mousa, civil iraquí al que los soldados británicos torturaron hasta la muerte cuando estaba bajo custodia en Basora (sur de Irak) en 2003

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La ONG European Center for Constitutional and Human Rights, con sede en Berlín, y un bufete de abogados británico han presentado una denuncia ante el Tribunal Penal Internacional contra el Gobierno británico por torturas y maltratos en Irak entre 2003 y 2008, según informaron hoy medios alemanes.

Según el diario "Süddeutsche Zeitung" y la emisora "Norddeutsche Rundfunk", tras años de investigaciones ambas organizaciones han llevado a La Haya las denuncias de 109 iraquíes que acusan al Reino Unido de crímenes de guerra por las torturas y vejaciones sufridas en centros controlados por los británicos en Irak.

Uno de los casos más conocidos es el de Baha Mousa, civil iraquí al que los soldados británicos torturaron hasta la muerte cuando estaba bajo custodia en Basora (sur de Irak) en 2003.

Una comisión oficial británica que investigó el caso reconoció que su muerte se debió a la "violencia gratuita" de los militares, que cometieron una "falta grave de disciplina".

Un capitán fue condenado por este caso a un año de cárcel y expulsado del Ejército, pero los otros siete soldados que fueron sometidos a un juicio marcial fueron absueltos de un delito de maltrato.

Según los denunciantes, hubo iraquíes "ejecutados" por las tropas británicas, que gestionaron un centro secreto de detención en el que se practicaban continuas torturas, desde palizas hasta la privación del sueño durante días.

A los detenidos, narran los medios alemanes que han tenido acceso a la denuncia, se les sometía a humillaciones sexuales, eran recluidos en mínimas celdas y obligados a permanecer en la misma posición durante horas, encapuchados y fotografiados.

Sus abogados exigen que se investigue la actuación de altos cargos del Ejército y del Gobierno británico, convencidos de que el caso de Baha Mousa no fue una excepción, porque las torturas eran "sistemáticas".

El escrito presentado en La Haya ocupa 250 páginas, en las que se detallan los diferentes métodos de tortura presuntamente aplicados durante años en los centros de detención británicos en Irak, similares en muchos casos a las prácticas de las tropas estadounidenses en la cárcel de Abu Ghraib.