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Cumbre Iberoamericana en Panamá encontró una región más dividida

También se congratulan con la creación en 2013 del Grupo de Amigos del Español en el seno de las Naciones Unidas, "cuya Carta Constitutiva ha sido firmada por 21 países hispanohablantes | EFE

También se congratulan con la creación en 2013 del Grupo de Amigos del Español en el seno de las Naciones Unidas, "cuya Carta Constitutiva ha sido firmada por 21 países hispanohablantes | EFE

 La Alianza del Pacífico y Mercosur representan dos modelos de desarrollo totalmente distintos

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La XXIII Cumbre Iberoamericana, realizada en Panamá entre viernes y sábado, tuvo lugar en momentos en que la región parece dividida entre dos bloques de países con visiones distintas e incluso enfrentadas: la recién creada Alianza del Pacífico (fundada en 2011) y el Mercado Común del Sur (que data de 1991).

La Alianza del Pacífico -formada por Chile, Colombia, México y Perú- apuesta por el libre comercio y la apertura hacia el resto del mundo, mientras que el Mercosur -que agrupa a Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela- prefiere un intercambio económico basado en la complementación y es más cerrado.

“Hay una agudización de las diferencias entre los esquemas de integración que existen en América Latina y tengo enormes reservas sobre la posibilidad de que esa situación pueda superarse porque son aspectos de carácter ideológico sobre el modelo de desarrollo más adecuado para la región”, dice el internacionalista Carlos Romero.

El internacionalista Héctor Quintero agrega que los grupos son diferentes tanto en lo económico como en lo político. “Más allá de las economías abiertas y garantizadas jurídicamente, Chile, Colombia, México y Perú se caracterizan por la convivencia entre varias tendencias políticas y la división de poderes”.

Los contrastes son tan marcados que el presidente de Bolivia, Evo Morales, acusó esta semana a los miembros de la Alianza del Pacífico de ser un instrumento de Estados Unidos para sabotear la integración de América Latina y dividir la  Unión Suramericana de Naciones (donde los integrantes del Mercosur son mayoría).

“Los países que forman la Alianza del Pacífico son parte de una conspiración que viene desde el norte para impedir que la Unasur avance hacia la liberación definitiva. Como Estados Unidos no pudo imponer el área de libre comercio de las Américas, ahora quiere dividirnos para perjudicarnos”, declaró el mandatario boliviano.

La canciller de Colombia, María Ángela Holguín, fue la encargada de responder las críticas y defender a los miembros de la Alianza del Pacífico.

“Ni somos mandados por nadie (en alusión a Estados Unidos) ni estamos pensando en desunir como ha dicho el presidente Morales”, declaró.

Escenario de lucha. La Unasur, en efecto, se ha convertido en el escenario donde se han manifestado con más frecuencia las diferencias entre ambos bloques. “Un pequeño grupo de presidentes de Unasur ya no tiene mucho interés en impulsar esta integración económica, social y cultural”, advirtió Morales esta semana.

En julio, cuando el presidente boliviano tuvo problemas para sobrevolar el espacio aéreo de varios países europeos, todos los mandatarios suramericanos se solidarizaron con él pero sólo algunos acudieron a la reunión extraordinaria que el bloque convocó en Cochabamba. Los de Chile, Colombia y Perú estuvieron entre los ausentes.

En septiembre, cuando el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que no iría a la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York porque Estados Unidos no garantizaba su seguridad, se intentó en vano obtener una declaración de apoyo de la Unasur.

Quintero considera que el problema del bloque suramericano es que es una entelequia. “Uno no sabe si existe o no porque ni siquiera tiene normas de funcionamiento, no hay un acuerdo como el que creó la Organización de Estados Americanos. Es simplemente un foro político”.

Romero agrega que las diferencias tan marcadas entre los países de la Alianza del Pacífico y del Mercosur hacen que sea difícil llegar a un consenso en los grupos en que ambos están presentes, como Unasur. Sin embargo, resta importancia a las críticas de Morales: “representan el radicalismo de la Alianza Bolivariana para las Américas”.

La Comunidad Andina de Naciones es otra víctima de la división regional.

Mientras Colombia y Perú están enfocados en la Alianza del Pacífico, Bolivia y Ecuador intentan entrar al Mercosur. Eso ha contribuido al estancamiento del bloque, que ya había quedado bastante debilitado por la salida de Venezuela en 2006.

Promotores en crisis

La división entre los modelos de desarrollo que conviven en América Latina no es el único problema que enfrentan las cumbres iberoamericanas. Estas reuniones, iniciadas en 1991, también han sufrido las consecuencias de la crisis económica que enfrenta España y Portugal, que han sido sus principales promotores.

Una muestra es que, entre los acuerdos alcanzados en la cita realizada en Panamá, está la modificación del esquema de financiamiento del sistema iberoamericano para que los dos países europeos reduzcan sus aportes de 70% a 60% y las naciones latinoamericanas aumenten sus contribuciones de 30% a 40%.

“El foro fue una iniciativa de España para acercarse a América Latina y por eso se ve afectado por los problemas en ese país”, recuerda el internacionalista Héctor Quintero.

 “España no vive su mejor momento y no sólo por la crisis económica sino también por el cuestionamiento al gobierno y la monarquía”, agrega su colega Carlos Romero.