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Cuba celebra restablecer relaciones con EE UU pero reclama fin del embargo

Castro propuso a Estados Unidos "adoptar medidas mutuas para mejorar el clima bilateral"

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El presidente cubano Raúl Castro celebró hoy el restablecimiento de relaciones diplomáticas con EE.UU., congeladas desde 1961, un hecho histórico que cogió a los cubanos por sorpresa, pero que allana el camino hacia el ansiado fin del embargo económico que asfixia la debilitada economía de la isla.

Castro anunció el reinicio de lazos diplomáticos con Estados Unidos, tras más de cincuenta años de hostilidades, en una comparecencia en la televisión cubana simultánea a la de su homólogo estadounidense, Barack Obama, desde Washington.

"Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar", exigió el presidente cubano, quien apareció vestido de militar.

Castro propuso a Estados Unidos "adoptar medidas mutuas para mejorar el clima bilateral y avanzar hacia la normalización de los vínculos", algo que podría concretarse con la pronta apertura de respectivas embajadas en La Habana y Washington.

El presiente reiteró su disposición de entablar un diálogo "respetuoso", "recíproco" y "basado en la igualdad soberana" y reclamó el fin de las restricciones a "los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones".

Hoy se ha conocido que delegaciones de EE.UU. y Cuba comenzaron hace más de un año conversaciones secretas para explorar la normalización de las relaciones, la mayor parte de ellas en Canadá, e impulsadas por el Vaticano y el Papa Francisco personalmente.

Fruto de estos encuentros, las partes acordaron la liberación del contratista estadounidense Alan Gross, preso en la isla por actos subversivos desde hace cinco años, y de los tres agentes cubanos del grupo de "Los Cinco" que todavía cumplían condena por espionaje desde 2001 en prisiones de EE.UU.

Los tres agentes, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, fueron liberados a cambio de un oficial de inteligencia de origen cubano que trabajó para Estados Unidos y llevaba casi 20 años preso en la isla; y además Cuba se ha comprometido a liberar a más de 50 presos políticos, según anuncio Castro.

En la isla, la noticia se ha acogido con una alegría moderada y con la esperanza de que suponga un cambio real en el futuro del país y que abra paso al fin del "bloqueo", una política "fracasada" según el propio Obama, y que en Cuba entorpece aspectos como la entrada de artículos básicos, las operaciones bancarias, el comercio o las telecomunicaciones.

En La Habana, ha reinado la tranquilidad, con alguna tímida manifestación para celebrar este día histórico, que va a cambiar el rumbo de la isla, ya que es posible que acelere el proceso de reformas económicas ya emprendidas para "actualizar" su modelo socialista.

Entre la disidencia cubana se han producido todo tipo de reacciones, desde el optimismo de la bloguera Yoani Sánchez, que deseó que marque "el inicio de una nueva era con el protagonismo de la sociedad civil"; a la decepción de Gillermo Fariñas, que ve "un error" en el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba.

"Esto le está dando oxígeno a la dictadura cubana que está tratando de establecer una supuesta transición a la democracia para que continúe en el poder la familia Castro", señaló a Efe Fariñas, premio Sajárov a los derechos humanos en 2010.

Más medido y cauteloso fue el disidente José Daniel Ferrer, que consideró que la noticia es positiva si "genera y facilita los necesarios cambios políticos y sociales que urgen en la isla".

"Esperamos que haya pasos concretos o compromisos en relación con los derechos humanos", resaltó Ferrer, exprisionero político del "Grupo de los 75" que lidera la agrupación opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

A favor o en contra de la decisión de reconciliarse con Estados Unidos, lo cierto es que la noticia cogió hoy a la población cubana por sorpresa.

Aunque en los últimos meses se apreciaban pequeños gestos que apuntaban a un acercamiento, nada hacía presagiar que fuera a ser tan precipitado en un país donde los cambios se producen lentamente. EFE