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Cuba tienta la inversión extranjera

Raúl Castro recibe un valioso espaldarazo regional y buenas noticias de la UE | AP

Raúl Castro recibe un valioso espaldarazo regional y buenas noticias de la UE | AP

No habrá participación en las instituciones armadas. El gobierno adecua con otra ley una normativa de 1995 sobre inversión foránea

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Luego de 55 años de revolución, Cuba podría favorecer la llegada a la isla de capital extranjero en todos los sectores, excepto en los servicios de salud y educación a la población y todas las instituciones armadas (salvo en sus sistemas empresariales), reseñó el diario oficialista Juventud Rebelde donde se publicó parte del borrador de un proyecto de Ley de de Inversión Extranjera que se analizó ayer en una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional de ese país.

“El sistema  económico que se ha implementado durante más de media década fracasó”, señaló el catedrático y economista cubano Carmelo Mesa-Lago, quien explicó que el gobierno trató con sus propios recursos de desarrollar el país y llegó a la conclusión de que no funcionó.

“Llama la atención que mientras Cuba está haciendo reformas, encaminadas hacia una apertura del mercado, Venezuela, por el contrario, está nacionalizando empresas y poniendo trabas a la inversión extranjera. Es como si Venezuela quisiera pasar por la experiencia trágica de Cuba”, destacó Mesa-Lago.

Jaime Suchlicki, Director del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, consideró que esta reforma no es importante porque el problema es el sistema que es arbitrario y no de derecho.

“El presidente de Cuba, Raúl Castro, con las reformas económicas lo que está intentado es sobrevivir a una situación financiera difícil. Quiere quitarse los millones de empleados públicos”, destacó Suchlicki. El gobierno detectó en 2010 que había 1,8 millones de empleados estatales que eran innecesarios y que había que despedir. Para que estas personas no se quedaran en la calle, lo que constituiría un problema social, empezó a extender el trabajo por cuenta propia. Pero el gobierno le ha puesto tantas trabas que no cumplió con su plan de reducción de empleados públicos y solo ha podido despedir a 400.000 trabajadores.

Mesa-Lago, en este sentido, señaló que comparando esa situación con Venezuela que ha aumentado enormemente la contratación de empelados públicos, va al revés de Cuba. "No están aprendiendo de los errores de la isla".


Avances. El Proyecto de Ley de Inversión Extranjera es una adecuación de la Ley No. 77 de septiembre de 1995, y tiene algunos avances con respecto a aquella, explicó Mesa-Lago. Aunque Cuba comenzó a abrirse a las inversiones desde mediados de la década de los años 80, fue en el 90 cuando impulsó la llegada de capitales foráneos a raíz de la crisis económica generada por el colapso de la Unión Soviética.

La nueva ley promete la exención de impuestos y plena protección y seguridad jurídica. Establece que las empresas extranjeras no podrán ser expropiadas, salvo por motivos de utilidad pública o interés social y que, si ocurre, los propietarios recibirán la debida indemnización. El problema, según Mesa-Lago, es que el gobierno deberá aumentar su índice de confianza porque la ley de 1995 también permitía que una sociedad extranjera tuviera 100% de las acciones pero en la práctica nunca ocurrió. “Cuba se reservaba siempre la mayoría de las acciones (51%)”, especificó.

En cuanto a beneficios fiscales, se prevén exenciones del pago de impuestos sobre los ingresos personales a los inversionistas extranjeros socios en empresas mixtas, o partes en contratos de asociación económica internacional; así como a las propias empresas mixtas.

Se permitirá, además, abrir cuentas en divisas en bancos extranjeros, con previa autorización del Banco Central, y las importaciones y exportaciones serán hechas directamente por los empresarios extranjeros.

Mesa-Lago consideró positivo que la nueva normativa acortará el proceso de autorización de una inversión a un máximo de 60 días, cosa que podía tomar años. Otra novedad es que podrán ser inversionistas personas jurídicas. “Es decir, entidades de cubanos como por ejemplo: funcionarios del gobierno que tienen contactos y recursos, así como los cubanos que residen en el exterior”, destacó el analista.


Trabas. La contratación del personal continúa siendo a través de entidades estatales autorizadas (la empresa no puede contratar a los trabajadores directamente, ni tampoco despedirlos). Mantiene al Estado como intermediario al momento de pagar el salario, de modo que la trasnacional cancela al gobierno en divisas y este remunera al trabajador en pesos cubanos y por mutuo acuerdo entre la empresa mixta (entidad empleadora propuesta por el Mincex y autorizada por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social) y la entidad empleadora.

Se prohíbe también ser inversionista a las personas naturales, por lo que un burócrata del gobierno con recursos puede crear una entidad y recibir inversión extranjera, en cambio un cubano de a pie, no puede hacer lo mismo y esto afecta particularmente a los trabajadores por cuenta propia.