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Cuba despide 2014 con reformas a paso lento pero con frutos internacionales

El año que acaba ha sido uno de los más complejos en la "actualización" del socialismo cubano

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Cuba cierra 2014 con sus reformas a paso lento y pendientes aún de retos como la unificación monetaria o la inversión extranjera, pero que han cosechado resultados en la inserción internacional de la isla, como el inicio de las negociaciones con la UE para normalizar relaciones.

El año que acaba ha sido uno de los más complejos en la "actualización" del socialismo cubano, un proceso de controlada apertura económica y tímida descentralización administrativa que, sin embargo, no acaba de traducirse en mejoras sustanciales ni en las cuentas del país comunista ni en los maltrechos bolsillos de sus habitantes.

Cuba despide 2014 con un aumento de su Producto Interno Bruto (PIB) del 1,3 por ciento, casi un punto por debajo de la previsión inicial del Gobierno, que reconoce una "desaceleración" económica, aunque espera superarla en 2015 con una meta de crecimiento del 4%.

Para cumplir ese objetivo será decisivo el proceso para acabar con la engorrosa dualidad monetaria que rige en la isla desde hace décadas y que es una de las mayores trabas para su economía, aunque todavía se desconoce la fecha del "día cero" para esa unificación, cuyo cronograma se puso en marcha este año.

Cuba espera expectante resultados de su nueva ley de Inversión Extranjera, aprobada en marzo con mayores ventajas tributarias y fiscales para las empresas foráneas y con la posibilidad de invertir en casi todos los sectores económicos, aunque con la advertencia de que no se trata de "vender el país".

El mismo país que al triunfar la Revolución castrista en 1959 nacionalizó las empresas extranjeras reconoce ahora que necesita unos 2.000 millones dólares al año si quiere un crecimiento sostenible y admite que el capital foráneo debe jugar un papel importante en el desarrollo de la isla.

Uno de los ejes en esa política es la Zona de Desarrollo Especial del Mariel, donde en enero se inauguró una moderna terminal de contenedores financiada por Brasil, aunque no se sabe la cifra exacta de firmas extranjeras interesadas o si Cuba ha aprobado ya algún proyecto concreto.

Donde sí ha dado frutos la "actualización" emprendida por el presidente Raúl Castro ha sido en el ámbito internacional en un año que Cuba comenzó con un importante espaldarazo con la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Celebrado en La Habana, ese foro confirmó la plena inserción de Cuba en Latinoamérica con la asistencia de la práctica totalidad de los presidentes del bloque y también del secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), José María Insulza, en la primera visita desde 1959 de un responsable del sistema interamericano, que suspendió a la isla en 1962.

Fue también 2014 el año en el que la isla y la Unión Europea comenzaron a negociar un acuerdo para normalizar una relación bilateral condicionada desde 1996 por la llamada "posición común", que ha supeditado el diálogo a avances democráticos y en derechos humanos.

Durante el año que finaliza, Cuba también renovó su alianza con antiguos y estratégicos socios como China y Rusia, cuyos presidentes, Xi Jinping y Vladimir Putin, respectivamente visitaron el país caribeño en julio.

Con China, segundo socio comercial de la isla, Cuba suscribió una treintena de acuerdos para impulsar los lazos bilaterales a "nuevas alturas", mientras que la visita de Putin a La Habana sirvió para relanzar las relaciones de Rusia con su socio más antiguo en América Latina, al que además ha condonado el 90% de la deuda que la isla contrajo con la extinta URSS.

En medio de este escenario, este año se avivó el debate interno en EEUU sobre su política hacia Cuba, con numerosas voces a favor de normalizar las relaciones de dos países enemistados desde hace más de medio siglo, como el caso del influyente "The New York Times", que ha dedicado una serie de editoriales a la isla en los que ha pedido abiertamente el fin del embargo.

En mayo, medio centenar de personalidades estadounidenses de distintas tendencias políticas pidieron al presidente, Barack Obama, medidas para ampliar "los cambios ya en marcha" en la relación con Cuba.

También la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, recomendó a Obama relajar el embargo económico, porque no estaba "consiguiendo sus objetivos", según desveló en sus memorias.

Pronunciamientos que algunos interpretan como señales de un posible deshielo y que han enfocado las miradas hacia la próxima Cumbre de las Américas que se celebrará en Panamá en 2015, ante la expectativa de que Cuba participe por primera vez.

Algunos observadores ven también posible que Obama decida antes de acabar su segundo mandato retirar a Cuba de su listado de países patrocinadores del terrorismo, máxime cuando el país caribeño es sede y garante de las conversaciones de paz de Colombia, un proceso que ha cumplido dos años con destacados avances en el intento de poner fin al conflicto armado más longevo del continente.

Pero en el camino hacia el deshielo quedan difíciles escollos como el caso de Alan Gross, el estadounidense condenado en la isla a 15 años de cárcel por "actividades subversivas" y de cuya detención se han cumplido cinco años en 2014.

En varias ocasiones, La Habana ha planteado su disposición a dialogar con Washington sobre una solución humanitaria a la situación de Gross y a la de los tres agentes cubanos encarcelados en EEUU, pero la Casa Blanca afirma que los casos no son equiparables.

Donde Cuba y EEUU sí parecen haber encontrado un punto de encuentro es en la lucha contra el ébola: La Habana ha recibido numerosos elogios internacionales, incluidos los de Washington, por el envío de más de 260 profesionales sanitarios a los países africanos más castigados por la epidemia.