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Cristina Fernández lloró por hallazgo del nieto 114 de las Abuelas de Plaza de Mayo

Estela de Carlotto / Archivo

Estela de Carlotto / Archivo

A la hija de De Carlotto, que estaba embarazada cuando fue detenida por las fuerzas de la dictadura, le quitaron a su hijo poco después de haber dado a luz y aquel niño

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La presidenta argentina, Cristina Fernández, felicitó hoy por teléfono a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, por haber recuperado a su nieto Guido, nacido en cautividad durante la última dictadura militar (1976-1983), y "lloró" con ella "de alegría".

"Me llamó Cristina, me decía si era cierto, le dije que sí y ahí lloramos juntas, en medio de la alegría del momento", indicó Carlotto durante la rueda de prensa en la que anunció el hallazgo de su nieto, hijo de su hija Laura, secuestrada y asesinada por el régimen de facto.

A la hija de De Carlotto, que estaba embarazada cuando fue detenida por las fuerzas de la dictadura, le quitaron a su hijo poco después de haber dado a luz y aquel niño, hoy un hombre de 36 años, perdió su verdadera identidad.

"Le confirmé la noticia, le dije que era cierta y entonces lloramos juntas, después también me llamó su hijo Máximo (de Cristina)", agregó la presidenta de la organización de derechos humanos.

El nieto recuperado, el número 114 que las Abuelas logran recuperar, es hijo de Laura Carlotto, detenida en noviembre de 1977, durante la dictadura, estando embarazada, y llevada al centro clandestino de detención de "La Cacha", en la ciudad de La Plata (60 kilómetros al sur de Buenos Aires).

Laura tuvo un bebé que nació en cautiverio el 26 de junio de 1978 y al que llamó Guido.

El cuerpo de Laura Carlotto fue hallado sin vida y entregado a su madre el mismo día del asesinato, pero su hijo Guido no fue encontrado y la búsqueda llevó a Estela de Carlotto, de 83 años, a ser una de las fundadoras de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo.

Unas 30.000 personas desaparecieron durante la última dictadura argentina, según los organismos defensores de derechos humanos, y alrededor de 500 niños, hijos de víctimas en su mayoría, fueron apropiados y alejados de sus familias biológicas.