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Corrupción agrava efectos del tifón en Filipinas

Filipinos saquean un comercio en la ciudad de Guiuan, a 150 kilómetros de la ciudad de Tacloban | EFE

Filipinos saquean un comercio en la ciudad de Guiuan, a 150 kilómetros de la ciudad de Tacloban | EFE

La corrupción es una preocupación después de cualquier desastre natural de proporciones porque millones de dólares en efectivo y bienes llegan de todas partes del mundo

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Cuando un periódico de trabajadores filipinos en Nueva Zelanda explicó a sus lectores cómo donar al esfuerzo de asistencia por el tifón en su país, mencionó a entidades como la Cruz Roja, pero no una lista de cuentas bancarias del gobierno que la embajada filipina había enviado.

"No me voy a ahorrar palabras", dijo Mel Fernández, asesor editorial de la publicación Filipino Migrant News. "Nos gustaría que cada centavo llegar a esas pobres personas y que no se perdiera en el camino".

La corrupción es una preocupación después de cualquier desastre natural de proporciones porque millones de dólares en efectivo y bienes llegan de todas partes del mundo. Pero esas preocupaciones son especialmente pronunciadas en Filipinas, donde la corrupción ha sido parte de la vida desde hace decenios.

El gobierno del presidente Benigno Aquino III, que ha hecho del combate a la corrupción una prioridad, ha promedito transparencia total en los gastos de reconstrucción de las áreas devastadas por el tifón Haiyan, conocido en Filipinas como Yolanda. El gobierno anunció el lunes que ha establecido una página de internet llamada Foreign Aid Transparency Hub (Centro de transparencia de asistencia extranjera) donde se puede seguir la pista a los donantes extranjeros.

"Hay un llamado urgente para que supervisemos el movimiento de los fondos extranjeros de asistencia para Yolanda, para que vayan exactamente a donde deben ir: a los sobrevivientes del tifón", dijo Richard Moya, subsecretario de Presupuesto y Administración y jefe de Información, en un comunicado.

Ya se han donado más de 270 millones de dólares en asistencia extranjera para ayudar a las víctimas de Yolanda, que azotó Filipinas el 8 de noviembre y ha dejado por lo menos 3.976 muertos y casi 1.600 desaparecidos, según cifras del gobierno actualizadas el lunes.

Más de 4 millones de personas han sido desplazadas y necesitan alimentos, albergue y agua. El tifón también arruinó los medios de vida de muchos, con la destrucción de cosechas, ganado, plantaciones de coco y embarcaciones de pesca.

En una señal de lo que queda por hacer, el secretario de Energía, Jericho Petilla, prometió reanudar el servicio eléctrico en todas las regiones afectadas para el 24 de diciembre, lo que exigirá levantar unas 160 enormes torres de transmisión y miles de postes derribados por el tifón. Petilla dijo que si no lo logra renunciará.

"Es difícil celebrar Navidad sin luz", dijo Petilla.

El gobierno desea mostrar que será más responsable que administraciones anteriores después de desastres naturales, cuando fondos dirigidos a la reconstrucción supuestamente fueron desviados. Los fiscales investigan alegaciones de que 20,7 millones de dólares en fondos del gobierno para poblados devastados por una tormenta en 2009 en la norteña isla de Luzón fueron robados por funcionarios locales a través de agencias no gubernamentales falsas.

Es demasiado pronto para decir cuánta de la asistencia dirigida a las víctimas del tifón pudieran acabar en el lugar equivocado. Los donantes extranjeros exigen fuertes medidas contra la corrupción en los proyectos que financian, pero en privado admiten que "la fuga" de fondos a veces es inevitable.

Pero la corrupción probablemente ya ha agravado las consecuencias del tifón. Se desvió dinero para las carretas, lo que impidió que menos personas pudieran salir de la zona. Los hospitales no recibieron los recursos apropiados. Y algunas casas se habrían salvado si las hubieran construido con apego a las normase.

"La corrupción a pequeña escala en las áreas urbanas significa que las inspecciones de las construcciones no se realizan y los códigos no se hacen cumplir", dijo Steven Rood, representante en Manila de la Fundación Asia, una organización sin fines de lucro de desarrollo. "Ni siquiera las viviendas de la clase media se fabrican para soportar un tifón, mucho menos las casas de los pobres".

Los filipinos que viven en el extranjero y envían dinero a sus familiares son una fuente importante de efectivo en el país en cualquier circunstancia, pero Fernández, el asesor editorial de la publicación en Nueva Zelanda, espera que se muestren escépticos sobre dar dinero al gobierno, señalando que piensa que sencillamente donarán a entidades no gubernamentales que ofrecen ayuda a las víctimas del tifón, pero Rood ni siquiera está seguro de eso.

"Hay mucho cinismo, particularmente en la comunidad de emigrados", dijo Rood. "La gente no tiene confianza, eso se ve en las redes sociales. La gente dice que no tiene sentido, que si donan dinero (al gobierno) se lo robarán".