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Consejo de OEA se reunirá mañana

Organización de Estados Americanos OEA/ Archivo

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Por ahora la convocatoria del Consejo se mantiene, pese a la reacción del presidente venezolano al ejercicio por parte de Panamá de un derecho que les asiste a los miembros de la OEA, entre los que está Venezuela

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El Gobierno venezolano rompió hoy relaciones con Panamá por haber pedido al Consejo Permanente de la OEA la reunión extraordinaria en la que mañana se tratará cómo proceder ante la situación en Venezuela, donde se registran protestas antigubernamentales desde hace tres semanas.

Por ahora la convocatoria del Consejo se mantiene, pese a la reacción del presidente venezolano al ejercicio por parte de Panamá de un derecho que les asiste a los miembros de la OEA, entre los que está Venezuela.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció también que no permitirá que la OEA (Organización de Estados Americanos) entre en Venezuela, "ni ahora ni nunca", en referencia a la posibilidad de que el Consejo Permanente decida el envío de una misión a su país.

La primera reacción del Gobierno panameño provino del presidente Ricardo Martinelli, quien escribió en Twitter: "Sorprende decisión del Gobierno de Venezuela. Panamá solo anhela que ese hermano país encuentre la paz y fortalezca su democracia".

La petición para que el Consejo Permanente se reúna es "un llamado de atención para los miembros de la organización en relación con la necesidad que ese organismo adopte algunas medidas dirigidas" a terminar con la violencia en Venezuela, había dicho esta mañana el embajador de ese país en la OEA, Arturo Vallarino.

Según Vallarino, el Consejo Permanente puede decidir "convocar a los cancilleres, enviar una misión observadora para que rinda un informe o podrá decidirse dictar una resolución enérgica con relación al tema, invitando a un diálogo o buscando un mecanismo que pueda ser garante del diálogo que supuestamente se ha iniciado en Venezuela".

Poco después de esta declaración, el presidente Maduro advirtió de que iba a responder con "contundencia" a cualquier intento de "intervencionismo" y horas más tarde anunció la ruptura de relaciones diplomáticas y de todo tipo con Panamá.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, no se ha pronunciado hasta ahora sobre la ruptura de relaciones ni sobre las declaraciones de Maduro en contra del organismo, al que ha definido como "moribundo".

"Yo a Insulza le digo: quédese quieto, no se meta con quien no lo ha llamado, Venezuela no ha solicitado un debate sobre su situación interna en la OEA", manifestó el presidente venezolano.

Previamente Insulza había dicho que no hay ruptura de la democracia en Venezuela y que por eso no debería convocarse una reunión de consulta de cancilleres ni activarse la Carta Democrática Interamericana

Insulza consideró, no obstante, que sí sería "útil" enviar una misión al país, algo que, según reveló, le propuso verbalmente al embajador venezolano en la OEA, quien le respondió negativamente.

El Gobierno de Maduro no ocultó su oposición a la solicitud de Panamá desde el primer momento en que se produjo y ha opinado que es la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) la que debe tratar la situación creada por las protestas antigubernamentales.

Al menos 19 personas han resultado muertas y más de dos centenares heridas en los hechos de violencia, en su mayoría no aclarados, que se ha producido en torno a las protestas.

La reunión del Consejo Permanente de la OEA iba a celebrarse en principio el jueves 27 de febrero, pero la representación venezolana en el organismo logró parar la convocatoria con un tecnicismo.

Tras rechazar que se trate de una intromisión en los asuntos venezolanos, Vallarino dijo hoy que el Gobierno de Panamá considera que es su "obligación hacer el llamado con el objeto de analizar sobre todo las denuncias que se han efectuado en materia de violación de los derechos humanos en Venezuela".

Según las reglas de la OEA, cualquier Estado miembro puede pedir que se convoque la Reunión de Consulta de cancilleres al Consejo Permanente, el cual decide por mayoría absoluta de votos si es procedente.

El Consejo Permanente de la OEA trató por primera vez la situación en Venezuela el 19 de febrero durante una sesión ordinaria en la que Estados Unidos y Canadá plantearon su preocupación por la violencia en ese país y llamaron al Gobierno de Maduro a dialogar con la oposición.

Ese mismo día decenas de personas se manifestaron frente a la sede de la OEA en Washington para pedir al organismo que "deje de mirar a otro lado" ante la crisis en Venezuela y emita una condena clara al Gobierno de Nicolás Maduro.

La Carta Democrática Interamericana, aprobada en 2001 y a la que están sujetos los miembros de la OEA, señala que los países miembros apuestan a la "democracia representativa", un concepto que incluye, según el artículo segundo, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, elecciones "periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto" y pluralismo político.

Cuatro expresidentes latinoamericanos condenaron hoy en una declaración conjunta el "deterioro" del respeto a los derechos humanos en Venezuela y reclamaron "un debate constructivo" en ese país, "conforme a los cánones de la democracia reconocidos universalmente".

Los firmantes de la declaración son el chileno Ricardo Lagos, el brasileño Fernando Henrique Cardoso, el peruano Alejandro Toledo y el costarricense Oscar Arias, premio Nobel de la Paz.

En la declaración, los cuatro, que se declaran "amigos de la democracia venezolana", manifiestan su "preocupación y alarma" por la situación en Venezuela, donde -dicen- "ha venido produciéndose una alarmante escalada de violencia y un rápido deterioro de la situación de los derechos humanos en el país".