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Condena a 30 años de cárcel en Francia a una misteriosa 'Viuda negra'

Nicolás Cano asiste al juicio contra Manuela González, apodada la 'Viuda negra' y acusada del asesinato de su padre, Daniel Cano | AFP

Nicolás Cano asiste al juicio contra Manuela González, apodada la 'Viuda negra' y acusada del asesinato de su padre, Daniel Cano | AFP

Manuela González comparecía ante la justicia por el asesinato de su marido, Daniel Cano, cuyo cuerpo fue encontrado calcinado en su automóvil en 2008. Los investigadores concluyeron que el incendio fue voluntario y los análisis revelaron la presencia de tres potentes somníferos en la sangre de la víctima

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Apodada la 'Viuda negra', Manuela González, francesa de origen español, fue condenada el viernes a 30 años de cárcel por el asesinato de su marido por un tribunal de Isère (Alpes franceses).

El abogado general había solicitado una pena de 25 años de prisión, ya que a pesar de la falta de "pruebas claras", había "un conjunto de elementos, una serie de hechos, conclusiones, que permiten pedir una condena".

Manuela González, de 53 años, comparecía ante la justicia por el asesinato de su marido, Daniel Cano, de 58 años, cuyo cuerpo fue encontrado calcinado en su automóvil en 2008.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que el incendio fue voluntario y los análisis revelaron la presencia de tres potentes somníferos en la sangre de la víctima.

A lo largo de la investigación, los gendarmes descubrieron tensiones en la pareja formada por Daniel Cano y Manuela González, adeptos de los juegos de azar.

Al estudiar el pasado de la mujer, encontraron que cuatro de sus anteriores compañeros habían sido víctimas de intoxicaciones sospechosas. Dos de ellos fueron hospitalizados en estado grave y los otros dos murieron.

En diciembre de 1983, el que era entonces su marido pasó tres meses hospitalizado tras haber absorbido una fuerte dosis de ansiolíticos.

En octubre de 1984, su amante fue hospitalizado en coma profundo después que Manuela González echara en su té derivados de la morfina.

En abril de 1989, otro amante murió asfixiado por los gases emanados del tubo de escape de su automóvil, que estaba en el garaje de la casa con el motor en marcha. La investigación llegó a la conclusión de un suicidio.

Finalmente, en abril de 1991, su nuevo compañero murió asfixiado a raíz del incendio de la vivienda de la pareja. Manuela González fue absuelta.