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Comisionada de DDHH lamenta alta cifra de muertes violentas en Latinoamérica

Rosa María Ortíz dijo que "uno se resiste a tener que aceptar que América Latina y el Caribe sean la región del mundo en que mueren más personas que en países en guerra" 

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La comisionada interamericana de Derechos Humanos, Rosa María Ortíz dijo hoy a Efe que es lamentable la alta cifra de muertes violentas que se registra en Latinoamérica, muchos de ellos jóvenes.

"Uno se resiste a tener que aceptar que América Latina y el Caribe sean la región del mundo en que mueren más personas que en países en guerra", subrayó Ortiz desde San Pedro Sula, norte de Honduras, adonde asistió invitada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

La invitación del Unicef se enmarca en una reunión bianual con representantes del organismo en 24 países del continente para conocer sobre la violencia infantil y contra la mujer en la región.

San Pedro Sula fue escogida para la reunión como "símbolo, adhesión, solidaridad y compromiso" de una ciudad que para las Naciones Unidas es la más violenta del mundo.

Ortiz subrayó que no es posible ni se puede aceptar tantas muertes, máxime si afecta más a los jóvenes, contra los que se sabe que "hay estigmatización causando la sensación que ellos son el problema y sobretodo que ellos son los más muertos".

Añadió que de los delitos de homicidio que se registran sólo el 10% los cometen jóvenes, pero que en el ambiente, con lo que contribuyen algunos medios de comunicación, "queda la impresión de que los jóvenes son el problema".

"El hecho de pertenecer a pandillas no significa que los jóvenes se inician para cometer delitos, sino por una pertenencia de derechos que la sociedad no les estamos dando", subrayó.

En su opinión, la solución a los problemas de los jóvenes depende de los adultos, de la familia, la sociedad y el Estado, porque son los responsables de garantizar los derechos de los niños y jóvenes.

"Los adultos tenemos que asumir nuestra responsabilidad como familia, como escuela, como sociedad, como Estado", enfatizó la funcionaria de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Dijo además que el Estado "debe fortalecerse porque si no otros ocupan su lugar", mientras "la sociedad queda sin esperanza, sin apoyo y proclive a actividades ilícitas".

Pero un Estado más sólido no significa que tenga una política de mano dura, "sino en servicios sólidos que aseguren una vida en paz a la población, que no pasa por actividades represivas", agregó.

Entre los invitados a la jornada del Unicef en San Pedro Sula figuran el director del diario El Faro, de El Salvador, José Luis Sanz, quien también indicó a Efe que es preocupante la violencia contra los jóvenes, no solamente en Honduras, sino en Centroamérica y otros países del continente.

Según registros del Unicef, la tasa de homicidios es tres veces más alta en Latinoamérica y el Caribe que el promedio global (12 víctimas por 100.000 habitantes, contra cuatro a nivel global).

Los homicidios se han convertido en la primera causa de muerte entre adolescentes en siete países de la región, superando las lesiones no intencionadas y las enfermedades no transmisibles (Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala, Panamá, Venezuela y Trinidad y Tobago).

Además, la gran cantidad de muertes de adolescentes hace que la región se confronte sobre el hecho de que el progreso alcanzado en la supervivencia de los niños y niñas menores de cinco años desde el 2000 se está perdiendo durante la segunda década de vida.

Las cifras administrativas muestran además que las niñas son mucho más vulnerables a la violencia sexual que los niños.

Las encuestas de población tienen la capacidad de descubrir la violencia que no se reporta oficialmente, mientras que la proporción de niñas que sufren relaciones sexuales de manera forzada o cualquier otro tipo de acto sexual por la fuerza varía entre 11 % en Jamaica a 2 % en Paraguay (incluso en la infancia).

Se destaca además la ausencia de un entorno protector para los niños y adolescentes.

Aproximadamente el 30% de los reclusos abandonaron sus hogares antes de los 15 años y alrededor de dos de diez nunca conoció a su padre o a su madre.

El fracaso escolar también esta correlacionado con la criminalidad, ya que seis de cada diez reclusos no completaron nueve años de escolarización, y aproximadamente tres de cada diez no completó la primaria.

La jornada del Unicef en San Pedro Sula, que concluyó hoy, también ha tenido como objetivo conocer más a fondo sobre la situación de niños, jóvenes y mujeres que son víctimas de la violencia.

En Honduras la violencia deja un promedio de 16 muertos diarios, de los que muchos son jóvenes, según fuentes oficiales.