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Colombia busca víctimas en pueblo arrasado por avalancha

La avalancha de barro y escombros arrasó la localidad montañosa de Salgar/ AP

La avalancha de barro y escombros arrasó la localidad montañosa de Salgar/ AP

Luz María Urrego, de 74 años, dijo que se libró de morir porque había viajado a Medellín para el largo fin de semana de feriados. Su hermano murió junto a sus hijos y nietos, agregó

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Rescatistas en Colombia buscan más cuerpos el martes en el poblado de Salgar, donde un alud provocado por fuertes lluvias devastó la localidad y se llevó por delante viviendas y habitantes, dejando al menos 62 muertos y decenas de damnificados.

La avalancha de barro y escombros arrasó la localidad montañosa de Salgar, en el departamento de Antioquia, la madrugada del lunes. Las autoridades dijeron que todavía hay un número indeterminado de desaparecidos.

Carlos Iván Márquez, director general de la estatal Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, dijo el martes temprano a The Associated Press que también hay 37 heridos y 333 damnificados.

La noche del lunes y el amanecer del martes eran azarosos. Llovió toda la noche y los habitantes temieron porque una nueva avalancha eventualmente los sorprendiera. Apenas empezó a amanecer los salgareños salieron a las calles a seguir buscando a sus seres queridos.

La tragedia de Salgar -a 265 kilómetros al noroeste de Bogotá- parece ser el incidente con más muertos desde 1999, cuando un terremoto causó centenares de fallecidos en la ciudad de Armenia. Una oleada de inundaciones durante la temporada de lluvias de 2011 cobró más de 100 vidas.

Sobrevivientes en Salgar contaron cómo se despertaron tras un fuerte estruendo y por los gritos de los vecinos. Muchos apenas pudieron reunir a sus seres queridos y salir del paso del torrente de piedras y lodo que destrozó casas y puentes en la quebrada la Liboriana.

"La avalancha arrasó con todo", contó Diego Agudelo, que trabaja como albañil. Añadió que el río se llevó por delante parte de su vivienda.

Decenas de rescatistas respaldados por helicópteros Black Hawk evacuaron el lunes a residentes próximos a la quebrada por temor a otro deslave. Un camión de bomberos fue visto llevándose a varios cuerpos cuyos pies descalzos colgaban de un maletero abierto.

El presidente Juan Manuel Santos, que viajó a la localidad para supervisar las labores de rescate, indicó que varios niños perdieron a sus padres en la tragedia y que los cuerpos de los fallecidos tenían que ser trasladados a Medellín para su identificación.

El mandatario prometió reconstruir las viviendas perdidas y proporcionar refugio y asistencia a las más de 300 personas que se habrían visto afectadas por el alud.

"Aprovechemos esta circunstancia tan triste para sacar esa fortaleza que ustedes tienen, ese temple, y a la larga salir mejor como lo estábamos antes", observó Santos.

La inundación destrozó parte del acueducto del pueblo. Autoridades proporcionaron agua, alimentos y mantas para ayudar a los residentes a sobrellevar lo que describieron como una emergencia humanitaria.

La accidentada orografía de Colombia, ubicada en una zona con actividad sísmica en el extremo norte de los Andes, combinada con la mala calidad de las construcciones, hace de la nación una de las más propensas a los desastres en Latinoamérica.

Más de 150 catástrofes han sacudido el país en los últimos 40 años, cobrándose más de 32.000 vidas y afectando a más de 12 millones de personas, según el Banco Interamericano de Desarrollo.

Luz María Urrego, de 74 años, dijo que se libró de morir porque había viajado a Medellín para el largo fin de semana de feriados. Su hermano murió junto a sus hijos y nietos, agregó.

"Le dije a mi esposa `abracémonos y esperemos que Dios nos salve'", dijo el residente Jorge Quintero a la televisión RCN. Describió cómo quedó atrapado entre dos Corrientes que se llevaron por delante dos viviendas a ambos lados de la suya. "Sé que Dios nos echó una mano porque aquí estamos, vivos, todavía con miedo, pero vivos".