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“Colombia tiene que escoger el modelo para buscar la reconciliación”

Barbosa afirmó que el reto es poner en marcha los acuerdos

Barbosa afirmó que el reto es poner en marcha los acuerdos

El jurista colombiano Francisco Barbosa expresó que para que el proceso de paz entre el gobierno y las FARC tenga legitimidad se debe consultar a los ciudadanos 

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Francisco Barbosa, experto en Derecho Internacional Público, tiene esperanzas con respecto al proceso de paz que llevan a cabo en La Habana, Cuba, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Sin embargo, el también profesor de la Universidad Externado de Colombia considera que para que tenga legitimidad democrática se le debe consultar a los ciudadanos.

—¿Cuáles cree que son las fortalezas de la negociación entre FARC y gobierno?

—Es muy importante para Colombia haber logrado el acuerdo de víctimas y justicia, porque empieza a cerrar el espacio de violencia que ha tenido el país en los últimos 50 años. Hay que destacar que los acuerdos están conforme a los tratados internacionales de derechos humanos, a las posiciones que se han dado en varios procesos de paz y es un ejemplo jurídico para el mundo de lo que ha ido ocurriendo en Colombia.

—¿Cuáles son las debilidades del proceso?

—Hay un gran reto y debilidad que es poner en marcha esos acuerdos. Desde el punto de vista económico no sabemos cuánto va a costar, es una crisis económica que se anuncia y se plantea para Colombia. Otro reto es blindar internacionalmente el acuerdo ante la Corte Penal Internacional y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Se debe plantear una declaración interpretativa ante ambas cortes y evitar que puedan tener incidencia en el proceso a posteriori. El tercer reto es implementar el acuerdo de paz en los territorios incursos en la guerra. Ahí las víctimas son los gestores de esas zonas y eso no está claramente establecido en el acuerdo. Son tres debilidades o desafíos que tiene ese proceso que está en la parte final de la negociación.

—¿Cuáles son las perspectivas para alcanzar la paz tras lograr cuatro de los seis puntos?

—Se espera lo que falta, el cese bilateral definitivo entre el gobierno y las FARC, con zonas de concentración de los miembros de la guerrilla en partes del territorio y con verificación internacional, que es fundamental para que se abandonen las armas.

—¿Cuáles son las posibles consecuencias de los diálogos que tuvieron lugar en La Habana?

—Es importante para la nación porque Colombia había construido una imagen no solo ante el continente sino ante el país, de tener un conflicto armado que no terminaba. Se cerraría un capítulo de 50 años de conflicto entre la guerrilla más antigua del continente y más grande del país con el gobierno nacional. Eso plantea mecanismos de confianza internacional con la nación y permite ver problemas institucionales que se han presentado y que no se trataban porque todo se ocultaba en el marco del conflicto armado. Es empezar a normalizar la situación en ciertos territorios. Colombia no es un país en guerra en su totalidad, sino que tiene territorios donde ha habido conflictos. Es un país que ha construido su civilidad y su institucionalidad democrática alrededor de las ciudades, pero se ha abandonado, históricamente, el control fuera de las urbes. La paz pasa por los territorios en conflicto.

—¿Qué es positivo y que es negativo del acuerdo de víctimas y reparación?

—Positivo es que pone a las víctimas en el centro del debate. Por primera vez en la historia de los conflictos armados se construye un acuerdo de paz sobre la base de las víctimas. Más allá de lo negativo, la inquietud que surge es como se hará institucionalmente la puesta en marcha del acuerdo, que tiene que ver con el futuro del proceso de paz.

—¿Hay impunidad en lo alcanzado?

—Colombia es un país con 95% de impunidad. ¿Cuál es el nivel de justicia que tenemos? Lo que entiendo es que se buscan modelos de justicia. Recordemos que la justicia transicional no es solamente punitiva. Tiene otros componentes: verdad, reparación y garantías de no repetición. No son modelos inventados por Colombia, sino por lo definido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la gran pluralidad de jurisprudencias que tiene.

—¿Cree que el lenguaje usado en el texto del acuerdo favorece a las FARC en evitar sus responsabilidades?

—No habrá amnistía ni indultos sobre delitos de guerra. Más allá de la sutileza del lenguaje lo que se establece es lo que está en los tratados de derecho humanitario y el Protocolo de Ginebra. Se establece que no habrá amnistía ni indultos sobre delitos de lesa humanidad, eso es importante. No se concederá amnistía a todo el mundo, sino que se estudia caso por caso para determinar qué tipo de delito son y ahí entran los procesos penales de la Fiscalía General hacia el tribunal de paz. Hay posiciones políticas, pero sin lugar a dudas Colombia tiene que escoger el modelo para buscar la reconciliación, cualquier salida es imperfecta. Hay que tener una legitimación democrática, que aún no se sabe cuál será, hay varios proyectos. Es parte del sexto punto que es la refrendación del proceso, que aún no ha sido abordado en La Habana. Hay una idea de preguntarle a la gente, lo que me parece fundamental para el proceso y da legitimación democrática.

 

A favor

El proceso de paz es irreversible

“El acuerdo de paz abre la puerta para llegar al pacto final del conflicto armado de Colombia. El punto de víctimas era el más difícil de la mesa de diálogo”, afirmó Javier Ciurlizza, director para América Latina y el Caribe del Crisis Group.

Ciurlizza considera que lo alcanzado en La Habana presenta un balance bastante prudente entre las aspiraciones de las víctimas a tener pleno acceso a la verdad y reparación y la necesidad de que haya incentivos para que guerrilleros y agentes del Estado se comprometan a construir la paz.

Y aunque indicó que sí habrá un costo que pagar, una gran dosis de impunidad para muchos de los crímenes cometidos y el deseo de ver a guerrilleros en la cárcel no se cumpla, es necesario hacer un balance.

“Sabemos que va a haber mucha resistencia y va a tomar tiempo para los colombianos ver a las FARC participando en política, a renunciar a la dosis de justicia que muchos quisieran ver. Tomará mucho tiempo para un país que ha estado en guerra durante 50 años construir la paz en unos cuantos meses”, explicó. Ciurlizza cree que el fin del conflicto está cerca: “El proceso es irreversible, sería muy costoso para el gobierno retroceder, la mejor señal es que el cese unilateral del fuego de las FARC se ha cumplido. Creo que ya estamos en etapas finales”.

 

En contra

Un acuerdo para fortalecer a las FARC

El periodista Herbin Hoyos, víctima de atentados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, rechazó el pacto alcanzado en La Habana. Aseguró que desde el inicio de los diálogos la intención de la guerrilla fue mostrar solo a las víctimas de paramilitares y del Estado para tapar que ellos fueron causantes de miles de asesinados y heridos.

En su cuenta en Twitter Hoyos escribió: “El acuerdo de víctimas en Cuba sólo beneficia a las víctimas que las FARC defiende. Las víctimas causadas por los guerrilleros quedan sepultadas por Estado y FARC”.

El conductor del programa Las Voces del Secuestro consideró que el lenguaje en el que está construido el acuerdo es solo bonito, pero no ofrece nada para las víctimas de las FARC. Lo describió como leonino al estilo de la dictadura cubana y aseguró que lo que dice el gobierno frente a lo que está escrito en el acuerdo de víctimas es muy diferente. El gobierno miente para ayudar a las FARC. “El acuerdo está diseñado para fortalecer a las FARC en Derecho Internacional Humanitario apuntalado en las víctimas de paras y Estado, sepultando a miles de sus víctimas”, manifestó. Hoyos criticó que la Comisión de la Verdad no tenga efectos judiciales y que la reparación a las víctimas sea por cuenta del Estado.