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Clinton: La enfermedad que causó el Holocausto todavía es una amenaza

El ex presidente de EE UU, Bill Clinton / Reuters

El ex presidente de EE UU, Bill Clinton / Reuters

El ex presidente de EE UU citó los atentados en Boston como ejemplo de que "el virus está tomando diferentes formas", y sus "raíces están en la idea de que lo único que importa es la diferencia" con el otro

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El ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton advirtió hoy, en el vigésimo aniversario de la inauguración del Museo del Holocausto de EE UU, de que la "enfermedad" que los nazis extendieron en la Segunda Guerra Mundial, basada en el odio al que es diferente, sigue siendo una amenaza para el mundo hoy en día.

Clinton citó los atentados ocurridos en Boston el mes pasado y el ataque de los talibanes contra la joven activista pakistaní Malala Yousafzai como ejemplo de que "el virus está tomando diferentes formas" y "cuyas raíces están en la idea de que lo único que importa es la diferencia" con el otro.

"Sigue siendo la principal causa de angustia en todo el mundo, como vimos en el maratón de Boston, y sigue siendo la mayor amenaza para que nuestros hijos y nietos cosechen la firme promesa de un mundo interdependiente. Ustedes saben la verdad. Ustedes la han consagrado aquí. Deben seguir trabajando para darle toda su humanidad", insistió.

El ex presidente estadounidense, que calificó el museo como la "conciencia" del país, llamó a la memoria para poder construir un futuro mejor.

"Les pido que piensen en cómo el sufrimiento histórico y la masacre del Holocausto refleja una enfermedad humana que toma diferentes formas, la idea de que nuestras diferencias son más importantes que nuestra humanidad común", dijo Clinton ante cerca de un millar de supervivientes del Holocausto.

El ex presidente, quien diera hace 20 años el discurso inaugural del museo, estuvo acompañado por el premio Nobel de la Paz y también superviviente a la tragedia, Elie Wiesel, que también estaba junto a él hace dos décadas durante la apertura.

Clinton insistió además en la necesidad de mantener "las grabaciones y las fotografías" del museo para poder seguir yendo a él y "recordar que no importa lo inteligente que sea la gente" porque "si tienen una cabeza sin corazón, no son humanos".