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Clinton y Trump buscan consolidar sus nominaciones en el Súper Martes

Republicanos y demócratas votan en primarias en 12 y 11 estados, respectivamente, en uno de los eventos más importantes antes de las convenciones partidistas

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El Súper Martes es un día vital para las aspiraciones de cualquier candidato a la Presidencia de Estados Unidos y el próximo 1° de marzo no será la excepción. Un buen resultado puede garantizar tanto a demócratas como a republicanos, que votan en 11 y 12 estados, respectivamente, su supervivencia con miras a mantener la posibilidad de avanzar en las primarias.

En esta campaña Hillary Clinton, del lado demócrata, y Donald Trump, en el republicano, parten como favoritos, pero todo dependerá de su desempeño ese día.
José Miguel Cruz, director de investigación del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la Universidad Internacional de Florida, aseveró que dependiendo de cómo le vaya a Trump es que otros candidatos tendrán la posibilidad de derrotarlo.

“Si Trump gana la mayoría de los estados en el Súper Martes se hace muy difícil derrotarlo. Si por el contrario uno de sus principales rivales, Ted Cruz o Marco Rubio, triunfa en la mayoría de los estados, lo que veremos es una prolongación de la carrera, que se hará mucho más competitiva y mucho más larga, posiblemente hasta casi la convención republicana de julio”, dijo. Agregó que algunas personas piensan que Trump ya tiene mucha posibilidad de ser nominado candidato porque en los últimos 50 o 60 años quien haya ganado en Nueva Hampshire, Carolina del Sur y Nevada puede triunfar en las presidenciales de noviembre.

Sin embargo, recalcó que Trump no tiene completamente sellada su victoria: “Georgia tiene 76 delegados, si un candidato que no sea Trump obtiene los 76 delegados, puede equilibrar o cambiar la carrera a la convención. Texas confiere 155 delegados y Cruz tiene muchas posibilidades de triunfar porque es senador por ese estado, por lo que Trump no tiene nada asegurado”.

Destacó que, usualmente, los candidatos que no tienen éxito en el Súper Martes abandonan la carrera a la Casa Blanca.
En esta ocasión el analista ve factible que el neurocirujano republicano Ben Carson decida suspender su campaña, incluso no se sabe si John Kasich desee seguir hasta el 15 de marzo, cuando sea la primaria en Ohio, su estado.

“Carson ha colapsado y probablemente de los cinco aspirantes es hoy el más débil. Además, su salida de la contienda no hará diferencia en su aporte de delegados. Lo que considero es que habrá una carrera de tres candidatos (Trump, Cruz y Rubio) que puede llegar muy cerca de la convención del Partido Republicano”, afirmó.

Fractura. El Partido Republicano está fracturado y se dice que en el interior de la organización hay una “guerra civil”, distintas tendencias, mucha animosidad y rencores. Esa división incluso tiene que ver con posición social: los republicanos de sectores populares, gente de menos recursos, suelen votar por Trump, y los que están más cerca de las élites tienden a inclinarse por Rubio y por Cruz; un grupo importante de evangélicos conservadores.

El partido está muy dividido, el único que cuenta con apoyo de todos los grupos republicanos es Trump. El problema de Rubio es que no apela a los sectores menos favorecidos, es decir, no es el candidato del pueblo, sino de las élites.

“Él recibe mucho apoyo institucional del partido porque encarna al designado establishment republicano, pero aún debe demostrar que puede ganar”, manifestó Cruz y agregó que aún debe probar que tiene la fuerza o capacidad para ganar un estado o una elección por sí mismo.

Legitimidad. En el caso demócrata la carrera es distinta porque cuentan con el mecanismo de súper delegados.

El senador por Vermont, Bernie Sanders, tiene muy pocas oportunidades contra la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, pero en caso de que este Súper Martes pueda ganar la mayoría de los estados que disputa contra la ex primera dama se generaría un problema de legitimidad.

“Si Sanders gana la mayoría de delegados comunes, los superdelegados –que en su mayoría apoyan a Clinton– deberán repensar su posición, y se vería muy mal si cambian la postura y no apoyan al ganador del voto popular de las primarias, pero eso depende ya de cada uno”, indicó el experto, que aclaró que en las elecciones estadounidenses ni los delegados ni los súper delegados están obligados a votar por quien apoyaron inicialmente porque no hay compromiso vinculante; por el contrario, esto es legal.

“Tal vez por opinión pública y legitimidad no cambian su elección, pero no hay ningún compromiso adquirido con quien votaron por primera vez”, afirmó. Dijo que muy pocas veces, tal vez dos o tres casos en la historia, ha ocurrido una circunstancia similar.