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Chipre sigue con preocupación su crisis bancaria y política

Sucursal del Banco de Chipre en Nicosia / EFE

Sucursal del Banco de Chipre en Nicosia / EFE

A la incertidumbre política se sumó hoy el anuncio de la reestructuración de uno de los mayores bancos del país, el Laiki Bank, lo que provocó temores sobre una eventual quiebra de esta identidad financiera

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Los ciudadanos de Chipre siguen con preocupación el desarrollo de los acontecimientos en su país, sumido en el corralito bancario y la crisis política, desde el pasado sábado cuando el Eurogrupo optó para una tasa sobre los depósitos privados, una propuesta rechazada el martes por el pleno del Parlamento chipriota.

A la incertidumbre política se sumó hoy el anuncio de la reestructuración de uno de los mayores bancos del país, el Laiki Bank, lo que provocó temores sobre una eventual quiebra de esta identidad financiera.

"Nos dicen que si banco bueno que si banco malo que si banco no se qué. Yo creo que eso significa el cierre del banco y la perdida de nuestro dinero", dijo a Efe Kiriakos Mijail, de 70 años de edad, que, indignado empezó a enumerar los sacrificios hechos en su vida.

"Treinta años tragando arena en Arabia Saudí", exclamó enfadado: "Partí de Chipre cuando era joven y regresé viejo con el fin de ahorrar dinero para mis hijos y ahora estoy en esta cola para sacar 260 euros".

Laiki Bank anunció hoy que restringe a 260 euros diarios el límite de retirada de dinero en sus cajeros automáticos, algo que creó nuevamente largas colas de gente en los cajeros automáticos.

Esto se suma al corralito en vigor desde el sábado, día desde el que los bancos de Chipre permanecen cerrados y al anuncio de que mañana se votará una nueva ley que facilitará al Gobierno y al Banco Central limitar las transacciones financieras.

"Me hace falta efectivo, pues ya hay tiendas que no aceptan tarjetas de crédito, ¿qué podemos hacer?", añadía Katerina, una empleada del sector privado que esperaba con paciencia en la cola de un banco.

"Tampoco se puede poner gasolina en el coche si no se paga con dinero en efectivo" agregó.

En este sentido, los resultados del cierre de los bancos empiezan a ser evidentes en la calles de Nicosia y la gente hace sus compras con cautela y acude a las tiendas para adquirir sólo los productos de primera necesidad.

"Aquí no ha entrado nadie desde hace días", se lamentó una dependienta de una tienda de zapatos: "¿Cómo es posible hacer compras cuando no sabes lo que pasará mañana? Todos estamos a la espera de lo que decidan nuestros políticos".

A la inquietud de la gente por sus ahorros se sumó además los temores de los empleados del Laikí por perder su trabajo a causa de la reestructuración de la entidad, a pesar de que los dirigentes políticos han asegurado que, si se lleva a cabo su saneamiento, se podrán mantener los puestos de los 8.000 trabajadores del grupo en toda Europa.

Unas 3.000 personas, en su mayoría empleados de dicha empresa, se concentraron hoy a las afueras del Parlamento para manifestar su rechazo a las medidas del Gobierno.

"Treinta y seis años en este trabajo y ahora nos dicen que muy probablemente no vamos a tener tampoco nuestra parte del fondo de la Seguridad Social", dijo Alexandra Theodosiou, empleada de Laikí.

Mañana, las jornada comenzará con nuevas rondas de conversaciones entre los líderes políticos del país, mientras los ciudadanos de Chipre se preguntan si sus dirigentes lograrán ponerse de acuerdo y disipar las dudas sobre el futuro de la isla.