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Cerca de 2.000 operarios de Fukushima expuestos a peligrosos niveles de radiación

Vista general de la central de Fukushima, Japón | Foto REUTERS

Vista general de la central de Fukushima, Japón | Foto REUTERS

La cifra de trabajadores expuestos a índices peligrosos sería unas diez mayor que la presentada en febrero por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en cuyo informe cifraba en 178 el número de los que se sometieron a dosis superiores a los 100 milisievert por año

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Un total de 1.973 trabajadores de la accidentada planta de Fukushima se han expuesto a índices peligrosos de radiación superiores a 100 milisievert anuales, lo que incrementa su riesgo de padecer cáncer de tiroides, informó hoy el diario Asahi.

Desde que se decretara la crisis nuclear en la central en marzo de 2011, la operadora de Fukushima, Tokyo Electric Power (TEPCO), ha llevado a cabo controles de radiación en 19.592 trabajadores.

Los exámenes, realizados con equipos para detectar radiación externa, han determinado que casi 2.000 trabajadores han operado en un entorno superior a los parámetros de la Comisión Internacional de la Protección a la Radiación (ICRP), que recomienda niveles de radiación por debajo de la banda 20-100 mSv (milisieverts).

Según el diario, TEPCO ofrecerá a estos trabajadores la posibilidad de realizar controles de tiroides con maquinaria de ondas ultrasónicas, capaces de analizar su contaminación interna.

La cifra de trabajadores expuestos a índices peligrosos sería unas diez mayor que la presentada en febrero por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en cuyo informe cifraba en 178 el número de los que se sometieron a dosis superiores a los 100 milisievert por año.

Mientras, a finales de mayo la ONU presentó un documento elaborado por su Comité Científico sobre los Efectos de la Radiación Atómica (Unscear) en el que desveló en Fukushima niveles muy inferiores de radiación con respecto al accidente de Chernóbil en 1986.

Ese informe revela que el Comité no espera un aumento de casos de cáncer por el accidente de Fukushima, sobre todo debido a la rápida y masiva evacuación de la población tras producirse la catástrofe, lo que redujo, según sus cálculos, hasta diez veces las posibilidades de que incremente esta enfermedad.

No obstante, la Unscear alertó de la necesidad de controlar la contaminación por yodo, una sustancia especialmente peligrosa para los niños y para los trabajadores de la planta, que puede incrementar los casos de cáncer de tiroides.