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Casa Blanca cuida su terminología sobre terrorismo

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante el discurso del Estado de la Unión | Foto: AP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama | Foto: AP

Días después de la mortífera oleada terrorista en París, el presidente Barack Obama fue criticado porque se abstuvo de describir los ataques como un ejemplo de "extremismo islámico" y optó por "extremismo violento"

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En dos ocasiones este mes, la Casa Blanca lidió públicamente con la fuerte carga política de la terminología relacionada con el terrorismo. Días después de la mortífera oleada terrorista en París, el presidente Barack Obama fue criticado porque se abstuvo de describir los ataques como un ejemplo de "extremismo islámico" y optó por "extremismo violento", un término más genérico. Esta semana, la Casa Blanca tuvo dificultades para explicar por qué el gobierno a veces sí y a veces no clasifica al Talibán afgano como una organización terrorista.

Ese forcejeo en la terminología pone de relieve los límites que no está dispuesto a cruzar un presidente que prometió poner fin a la guerra que lanzó su predecesor contra el terrorismo para explicar al pueblo estadounidense las amenazas que persisten al tiempo de considerar las repercusiones de sus palabras en el extranjero.

Washington "cree que una parte de las raíces del terrorismo se debe a la forma como Estados Unidos actúa, habla y es percibido globalmente", dijo Trevor McCrisken, un profesor de la Universidad de Warvick, en Gran Bretaña, que ha estudiado el discurso de Obama sobre política exterior.

Los atentados ocurridos a principios de enero contra un semanario satírico francés y una tienda judía en Francia realzan lo que los simpatizantes de Obama describen como la terminología apropiadamente cuidadosa del mandatario pero que los detractores consideran como cautela excesiva.

El primer ministro francés Manuel Valls dijo que los atentados que dejaron 17 muertos eran indicio de que el mundo "libraba una guerra contra extremistas islámicos". El primer ministro británico David Cameron, en su visita a Washington hace dos semanas, declaró que Europa y Estados Unidos enfrentan una "amenaza terrorista muy grave de parte del extremismo islámico".

Sin embargo, Obama evitó reiteradamente asociar los ataques con el islam, decisión que el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que se tomó para favorecer la "precisión".

"Estos son hombres que perpetraron un acto de terrorismo y después intentaron justificar ese acto de terrorismo invocando la religión del islam y su propia visión desviada de ella", declaró Earnest. "Tampoco queremos estar en una situación en la que legitimemos lo que consideramos que es una justificación totalmente ilegítima de esta violencia, de este acto de terrorismo".

Los oponentes conservadores de Obama aprovecharon de inmediato la semántica utilizada por el mandatario y la presentaron como un ejemplo de que la Casa Blanca minimiza la raíz de la amenaza terrorista.