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Cardenales mexicanos, más cercanos a la política que a la teología

Norberto Rivera Carrera, Juan Sandoval Íñiguez y José Francisco Robles son también considerados cardenales sin sello propio ni representatividad regional

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Los tres cardenales mexicanos que participarán en la elección del próximo Papa son más conocidos por sus posiciones políticas que por sus aportaciones teológicas, y de acuerdo con analistas tienen pocas opciones de protagonismo en el cónclave cardenalicio.

Norberto Rivera Carrera, Juan Sandoval Íñiguez y José Francisco Robles son también considerados cardenales sin sello propio ni representatividad regional, exponentes de un clero sumiso a Roma y carentes de respuestas a los problemas del mundo actual.

De acuerdo con Gonzalo Balderas, profesor del Departamento de Ciencias Religiosas de la Universidad Iberoamericana (UIA), Rivera es "el más problemático" de los tres por "haber apoyado abiertamente a Marcial Maciel" (1920-2008), fundador de la Legión de Cristo.

Balderas sostuvo en una entrevista con Efe que lo que más limita al actual arzobispo primado de México son sus vínculos con Maciel, defenestrado por el Papa Benedicto XVI a causa de los abusos sexuales que cometió y la doble vida que llevó, y a quien Rivera protegió cuando sacerdotes críticos y víctimas le denunciaron.

Rivera, nacido en 1942 en un pequeño pueblo del norteño estado de Durango, participará por segunda vez en un cónclave para elegir al líder de la Iglesia Católica, después de haberlo hecho en 2005 en la reunión de cardenales que eligió a Benedicto XVI.

En los últimos tiempos se ha pronunciado sobre temas como la ola de violencia que atraviesa México por la lucha entre cárteles de la droga, a través de sus homilías en la Catedral metropolitana.

A través de sus portavoces de la Archidiócesis de México, Rivera ha descartado que entre sus planes esté aspirar a convertirse en el primer Papa latinoamericano, ya que "tiene que hacer mucho" en su país.

Otro de los que estarán en el Vaticano, el arzobispo emérito de Guadalajara, Juan Sandoval, a sus casi 80 años, es "el más chapado a la antigua", un hombre "muy combativo", pero que en México ha brillado "más por sus groserías que por su calidad humana", dijo Balderas.

Sandoval, nacido en la localidad de Yahualica, en el occidental estado de Jalisco y quien participó también en el cónclave de 2005, es una figura polémica por sus declaraciones homofóbicas y constantes intromisiones en la política de México.

Sus más duras críticas las ha dirigido a las autoridades de Ciudad de México, a las que acusó en 2010 de sobornar a la Corte Suprema para que avalara los matrimonios homosexuales y su derecho a adoptar niños.

Sandoval, ordenado sacerdote en 1957, consideró la decisión del tribunal "una traición a México" y "un error gravísimo" que "atenta contra la naturaleza humana".

El tercero que representará al Episcopado mexicano en el próximo cónclave es el actual arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles, quien está caracterizado por su "opacidad", dijo Balderas.

Robles, nacido en 1949 en Mascota, Jalisco, y ordenado sacerdote en 1976, es un claro opositor a ceder ante los temas más polémicos para la Iglesia Católica como el sacerdocio femenino, el matrimonio homosexual o el aborto.

Según Bernardo Barranco, sociólogo de las religiones, Robles es una figura cercana al llamado Grupo Atlacomulco, al que pertenece el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, y con su reciente elección al frente de la Conferencia del Episcopado Mexicano busca sacar provecho para incidir en las políticas públicas.

Balderas consideró que ninguno de los tres cardenales mexicanos es comparable, por ejemplo, al arzobispo de Tegucigalpa, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, quien "habla varios idiomas" y es un obispo "de los latinoamericanos".

Para el experto, ninguno de los mexicanos aportará gran cosa en la elección del Papa porque "no dan respuesta a los problemas del mundo contemporáneo".

"Para eso hay que estar en el ajo, y no en una obediencia que no deja pensar con creatividad", apuntó.

En similar sentido se pronunció Barranco, quien dijo a Efe que los cardenales mexicanos "pastoralmente son políticos".

Además "no son papables" ni "tienen un liderazgo, un sello propio", por lo que "no van a tener ninguna posibilidad de protagonismo", puntualizó.