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Canciller chino visitará Venezuela el 21 de abril

Se reunirá con el jefe de Estado, Nicolás Maduro, quien viajó a China en septiembre del pasado año para apuntalar los vínculos con la potencia asiática

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El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, arranca hoy su gira americana, que le llevará entre los días 18 y 27 de abril a Cuba, Venezuela, Argentina y Brasil, un viaje que se produce pocos meses antes de que el presidente Xi Jinping emprenda en julio su segunda visita a la región.

"El propósito es muy claro. En años recientes, China ha alcanzado un gran éxito en sus relaciones con América Latina. La cooperación está en el interés de ambos, que deseamos llevar las relaciones a un nivel superior", explicó hoy con respecto al viaje de Wang la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying.

Como prueba de ello, Wang se reunirá en cada país con su presidente correspondiente y mantendrá otras entrevistas de alto nivel, explicó Hua, que especificó que el primer destino será Cuba, donde estará entre los días 19 y 20 de abril.

En La Habana le recibirán Raúl Castro y otros líderes del país caribeño, en cuyas zonas económicas especiales la potencia asiática está especialmente interesada.

Inmediatamente después, el canciller chino viajará hasta Venezuela (21 y 22 abril), donde también se reunirá con su jefe de Estado, Nicolás Maduro, quien viajó a China en septiembre del pasado año para apuntalar los vínculos con la potencia asiática tras la muerte del presidente Hugo Chávez, gran impulsor de las relaciones entre ambos países.

Tras Caracas, Wang Yi estará entre los días 23 y 24 de abril en Argentina, país con el que China firmó el pasado febrero un acuerdo de intercambio de información aduanera, considerado de suma importancia por el país suramericano.

Allí será atendido por Cristina Fernández, la presidenta de Argentina, que tiene a China como su segundo mayor socio comercial, después de Brasil, país que será el último destino de la gira de Wang.

Además de su correspondiente entrevista con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se espera que el ministro preste especial atención a la nueva política industrial brasileña, hacia la que el Gobierno chino ya ha manifestado su interés.

Uno de los ejemplos de las intensas relaciones con Brasil es que la compañía eléctrica china PowerChina obtuvo recientemente el contrato para un proyecto de transmisión eléctrica en el estado brasileño de Para, valorado en 156 millones de dólares.

A Brasil será, precisamente, donde viaje el presidente Xi Jinping en julio participar en la cumbre de las potencias emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que se celebrará en la ciudad de Fortaleza, viaje que aprovechará para visitar también otros países latinoamericanos, sin que se sepa aún cuáles.

Así lo anunció el propio Wang Yi durante su comparecencia anual el pasado marzo, con motivo de las sesiones anuales de la Asamblea Nacional del Pueblo, el Legislativo chino.

"Abrigo grandes esperanzas sobre las relaciones entre China y América Latina", enfatizó entonces el ministro.

Su viaje se considera, asimismo, la antesala de la posterior gira de Xi Jinping, que será la segunda que emprenda por la región desde su llegada al poder en 2013, después de que el año pasado visitara Costa Rica, México, Trinidad y Tobago y Estados Unidos (California, donde mantuvo su primer encuentro con su homólogo, Barack Obama).

Otra muestra de la ajetreada agenda diplomática entre China y Latinoamérica y el Caribe fue la primera reunión ministerial mantenida a comienzos de este mes en Pekín con una delegación de los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), tras el acuerdo suscrito entre ambas partes.

Desde que se completó la toma de posesión de los nuevos líderes chinos, Pekín no ha dejado de señalar la importancia que otorga a América Latina, una región pujante económicamente pero con la que el intercambio comercial bilateral aún se encuentra por debajo de su potencial.

Hasta ahora, las exportaciones latinoamericanas hacia China se han centrado principalmente en los sectores agroalimentario y de materias primas, pero los países de la región aspiran a diversificar esta oferta de manera que incluya cada vez más bienes de alto valor añadido y a atraer cada vez más inversiones chinas.

De acuerdo con el periódico oficial "China Daily", las inversiones chinas en América Latina representaron el 13 % del total en el extranjero en 2013 y alcanzaron un volumen de 80.000 millones de dólares, buena parte de ellas destinadas a proyectos de infraestructura.