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Cameron endurece las medidas contra el extremismo con la censura de radicales

El primer ministro británico, David Cameron, junto con su esposa, Samantha | Foto: EFE

El primer ministro británico, David Cameron, junto con su esposa, Samantha | Foto: EFE

La intención de su gobierno es promulgar una ley contra el extremismo de todo tipo, que se suma a la legislación antiterrorista ya vigente

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El primer ministro británico, David Cameron, endureció hoy su estrategia contra el extremismo islamista al anunciar una nueva legislación que permitirá cerrar organizaciones y medios de comunicación de ideología radical y censurar a predicadores.

Cameron informó de sus planes, dirigidos a impedir la radicalización de ciudadanos británicos, durante la primera reunión con el Consejo nacional de seguridad tras haber sido reelegido con una amplia mayoría en las elecciones del pasado jueves.

La intención de su gobierno es promulgar una nueva ley contra el extremismo de todo tipo, que se suma a la legislación antiterrorista ya vigente y permitirá actuar contra los presuntos extremistas antes incluso de que cometan un delito.

El proyecto de ley, que se anunciará en el Discurso de la Reina del próximo 27 de mayo -cuando Isabel II expondrá ante Parlamento el programa legislativo del ejecutivo-, contempla la ilegalización de organizaciones que promueven discursos radicales en público y la restricción de personas que buscan radicalizar a jóvenes.

Según los detalles adelantados, se facilitará también el cierre de entidades asociadas al islamismo, incluso si son de beneficencia, y se dotará al organismo regulador de los medios de comunicación de competencias para clausurar canales de televisión que propaguen una ideología extremista.

El gobierno conservador "pasará definitivamente la página de un enfoque que ha fallado", dijo el primer ministro, que lamentó que hasta ahora el Reino Unido ha sido demasiado tolerante.

"Durante demasiado tiempo, hemos sido una sociedad pasivamente tolerante, diciendo a nuestros ciudadanos: si obedecéis la ley, os dejaremos en paz. Esto significa que nos hemos mantenido neutrales entre diferentes valores, lo que ha contribuido a propiciar una narrativa de extremismo y resentimiento", afirmó.

Con el objetivo último de "unir al país", el líder "tory" aseguró que este nuevo enfoque contribuirá a promover valores de "libertad de expresión y de credo", así como "el Estado de derecho" y "la igualdad".

"Debemos decir a nuestros ciudadanos: esto es lo que nos define como sociedad -manifestó-. Integrarse es creer en estas cosas. Y significa confrontar de frente la venenosa ideología extremista islamista".

"Tanto si lo hacen con medios violentos como si no, debemos hacer que sea imposible para los extremistas tener éxito", declaró.

Además de estas nuevas medidas, se prevé que el gobierno, aprovechando que tiene mayoría parlamentaria, recupere un polémico proyecto de ley que legalizará la vigilancia de las actividades en internet y que en la pasada legislatura fue bloqueado por los liberal demócratas, socios minoritarios en la coalición de gobierno.

El endurecimiento de la posición gubernamental fue criticado por organizaciones de derechos humanos como Liberty, que teme que se coarten la libertades civiles y aboga por combatir con argumentos la radicalización, y también por entidades contra el extremismo, que advierten de que no se están abordando las causas.

"No creo que estas medidas sirvan para atajar la radicalización", manifestó Jonathan Russell, de la Fundación Quilliam, formada por exislamistas. "No creo que reduzcan el número de personas que se sienten atraídas por esta ideología venenosa ni que combatan la ideología en sí misma", agregó.

El Reino Unido elevó el pasado agosto a severo el grado de alerta terrorista -segundo más alto en una escala de cinco- en respuesta a los conflictos en Siria e Irak y por el aumento de británicos que están combatiendo en esos países junto al grupo yihadista denominado Estado Islámico.

Desde entonces, el gobierno de Cameron intrudujo nuevas medidas antiterroristas que incluyen la posibilidad de confiscar el pasaporte y prohibir el regreso a territorio británico de supuestos yihadistas.