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Cabello: No hemos recibido respuesta a los intentos de restablecer relaciones con EE UU

Diosdado Cabello, peimer vicepresidente del PSUV / Captura

Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y primer vicepresidente del PSUV / Captura

En un artículo publicado en The New York Times el presidente de la Asamblea Nacional se refiere al anuncio de la reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos y se pregunta si las sanciones a funcionarios del gobierno son una compensación a los congresistas que rechazan la medida de Obama

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Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, firma un artículo publicado en el diario estadounidense The New York Times en el que explica los principales temas en los que trabaja el gobierno en materia económica y analiza brevemente la reanudación de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. 

Entre otros puntos, Cabello recuerda que el presidente Nicolás Maduro nombró a un representante del país para que fuera embajador en Estados Unidos y no ha recibido el placet para ello. Además, explica que desde Washington no ha habido contactos con la comisión de alto nivel que encabeza para normalizar las relaciones bilaterales.

A continuación, el artículo de Cabello:

Intimidando a Venezuela con los derechos humanos

“Pareció una coincidencia desafortunada que justo cuando personas que protestan contra la brutalidad policíaca fueron arrestadas en las calles de Nueva York y otras ciudades, el Congreso de Estados Unidos aprobara una resolución para sancionar a funcionarios del gobierno de mi país por presuntas volaciones a los deredchos humanos durante las protestas que se produjeron anteriormente este año.

Mientras el Congreso acusó al gobierno de Venezuela de tomar acciones severas contra dirigentes de oposición, comunidades de negros en todo Estados Unidos expresaron de forma enérgica su rechazo a los asesinatos de personas negras por parte de policías. Mientras legisladores en el Capitolio criticaron a oficiales venezolanos por violaciones de los derechos humanos, un reporte del Senado estadounidense reveló el extenso uso de torturas por parte de la Agencia Central de Inteligencia.

Las protestas antigubernamentales en nuestro país que comenzaron en febrero provocaron la muerte de más de 40 personas, muchas de las cuales eran afectas al oficialismo o inocentes sin ninguna tendencia política. De esas muertes, un número significativo fue causado por manifestantes contrarios al gobierno, que usaron la violencia para intentar sacar del poder a nuestras autoridades electas democráticamente. En lugar de emplear métodos legales y demostraciones pacíficas, tales manifestantes usaron barricadas y quemaron objetos para bloquear calles. También fueron responsables de muertes de numerosos motorizados con cables en las calles, que causaron decapitaciones.

Nuestro gobierno respondió de manera limitada, lo que permitió que esas demostraciones de violencia se extendieran por meses. Se hicieron todos los esfuerzos para asegurar que sólo los manifestantes que violaron expresamente las leyes o causaron peligro en lugares donde otros habitan fueran detenidos. Por ejemplo, los que quemaron unidades de transporte público con bombas molotov o los que incendiaron las instalaciones de una universidad pública, fueron arrestados e imputados (como lo fueron 17 funcionarios de seguridad del Estado por uso excesivo de la fuerza contra personas desarmadas, que esperan juicio).

Eventualmente, nuestros ciudadanos se cansaron de las protestas y tácticas incoherentes que sólo causaron caos e inseguridad en las calles. La oposición perdió credibilidad. El líder de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática renunció posteriormente, por desacuerdos en esa organización.

Después de la muerte de mi buen amigo y nuestro presidente, Hugo Chávez, hace casi dos años, nuestro país ha afrontado serias dificultades, incluidos problemas económicos. Como presidente de la Asamblea Nacional y vicepresidente de l Partido Socialista Unido de Venezuela, fundado por Chávez, he trabajado con el presidente Nicolás Maduro para hallar soluciones viables.

En respuesta a la caída de los precios del crudo, algo que perjudica nuestra economía, estamos cortando en 20% el gasto público. Pero no cortaremos ni reduciremos los fondos destinados a nuestros programas sociales clave, que proveen asistencia médica esencial, educación y bienestar a nuestros ciudadanos. También estamos tomando medidas para luchar contra la alta inflación que afecta al país desde hace cerca de dos años, y estamos batallando para eliminar el mercado negro del dólar que constituye un sabotaje a nuestro sistema cambiario.

Algunos meses atrás, el presidente Maduro tuvo un gesto con la administración Obama al nombrar a un posible embajador en Estados Unidos, e invitó a Washington a nombrar un embajador en Venezuela. Maduro también designó una comisión de alto nivel que encabezo, para retomar las relaciones con el gobierno de Estados Unidos. A día de hoy, el presidente Obama no ha aceptado a nuestro embajador ni ha ofrecido a alguien para que asuma ese cargo como representabnte diplomático estadounidense en Venezuela. Y no ha habido señales desde Washington de intentos para establecer acuerdos con la comisión que lidero.

Imponer sanciones contra una nación que no ha causado daños a Estados Unidos no es la forma de establecer una relación constructiva. Las medidas unilaterales contra otros países usualmente han fallado y han sido rechazadas por la mayor parte de la comunidad internacional.

En Cuba, un embargo comercial de décadas dio como resultado grandes dificultades para el país caribeño, pero fracasó en el objetivo estadounidense de poner fin a la revolución. Las Naciones Unidas votaron en numerosas ocasiones a favor del levantamiento de ese embargo, lo que demostró cuán aislado ha estado Estados Unidos en esa política. Sería lamentable y digno de reproche que las sanciones contra Venezuela, a las que en principio se opuso la Casa Blanca, se conviertan en una vía para que la administración Obama intente apaciguar a quienes en el Congreso se oponen a la histórica reanudación de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba.

La mayoría de los venezolanos, sin importar sus preferencias políticas, rechazan tales sanciones y las ven como una agresión sin sentido. No nos intimidarán los esfuerzos para debilitar o desacreditar a nuestro gobierno.

Hemos tratado de actuar para mejorar las relaciones con la administración Obama, pero nos han rechazado. No nos queda más que imaginar si la agenda de las sanciones constituye un intento de distraer a la opinión pública de la revelación de violaciones de derechos humanos por parte de funcionarios de seguridad y defensa de Estados Unidos”.