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Británicos calibran su voto en unas elecciones clave

El primer ministro David cameron ejerció su derecho al voto en el Reino Unido / Cortesía BBC

El primer ministro David cameron ejerció su derecho al voto en el Reino Unido / Cortesía BBC

A primera hora de la mañana, en varios colegios electorales londinenses decenas de personas hacían cola para emitir su papeleta

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Millones de británicos buscan un hueco en su vida cotidiana para depositar su voto en las elecciones más reñidas de los últimos tiempos en el Reino Unido, que podrían arrojar el primer gobierno en minoría desde 1974.

En un luminoso día primaveral, la mayoría de los ciudadanos emite su sufragio antes de ir al trabajo o al final de la jornada, pues la cita con las urnas es aquí día laborable.

A primera hora de la mañana, en varios colegios electorales londinenses decenas de personas hacían cola para emitir su papeleta, en un ambiente de inusitada expectación por lo que hay en juego: su futuro, el de sus políticos y el de todo el país.

Con los dos grandes partidos, Conservador y Laborista, empatados con un 34 % del apoyo y el auge de formaciones minoritarias como el eurófobo UKIP y el Partido Nacionalista Escocés (SNP), el resultado de estos comicios puede cambiar para siempre el panorama político del Reino Unido.

Ante la posibilidad de coaliciones sin precedentes o de un gobierno en minoría sustentado mediante pactos inéditos, el voto de cada británico cuenta más que nunca, lo que dio lugar a una intensa campaña electoral y lleva a los electores a meditar su decisión.

"Si hubiera tenido que votar tácticamente, habría votado laborista, pero como sé que en mi circunscripción el candidato de este partido siempre gana, he apoyado a los Verdes para expresar mi protesta por su giro a la derecha", explica a Efe el enfermero de 32 años Fraser McKeith, que lamenta que la formación de Ed Miliband (laboristas) "no habla los suficiente a favor de los desfavorecidos y contra la austeridad".

En la misma circunscripción de Bethnal Green, en el este de Londres, la pareja bangladeshí formada por Luftur Miah y Nazima Begum, padres de cuatro hijos, vota laborista, como siempre ha hecho desde que llegaron hace 20 años, porque "ellos miran por la gente trabajadora, protegen la vivienda social y a las familias".

Miah, de baja permanente por enfermedad, confía en que los laboristas "obtengan la mayoría absoluta", pero, si esto no es posible, no le importaría un pacto con el Partido Nacionalista Escocés, pues su líder Nicola Sturgeon le causó "muy buena impresión en los debates televisivos" con su mensaje progresista.

Según las encuestas, el SNP podría obtener 50 de los 59 escaños que Escocia tiene en el Parlamento británico, lo que le convertiría en clave para el futuro gobierno.

Sturgeon ha ofrecido a Miliband su apoyo en caso de que no obtenga la mayoría absoluta, algo que de momento este ha rechazado como reacción a las advertencias de los "tories" de que llevaría a la escisión del Reino Unido.

Contrario a cualquier alianza con el SNP es Lesley Smith, un veterano de la segunda Guerra Mundial de 90 años, que admite a Efe que lo que "más miedo" le da es que "los independentistas escoceses se metan en el gobierno".

"Yo luché en la guerra junto a muchos escoceses y no me gustaría que Escocia se separara del Reino Unido", afirma este jubilado, que en esta cita electoral por primera vez "dará una oportunidad" al UKIP de Nigel Farage.

"Lo que quiero es un cambio y Farage parece un hombre de palabra. Él forzará un referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea", declara Smith, quien subraya que no le gusta que su país "esté bajo los dictados de (la canciller alemana) Angela Merkel".

Su esposa Dorothy, de 88 años, será por su parte fiel a los conservadores de David Cameron, "porque no suben los impuestos", y "no vería mal" que volvieran a coligarse con los liberaldemócratas de Nick Clegg, ya que "juntos han salvado la economía", dice a Efe antes de depositar su voto en el norte de la capital.

La jornada electoral transcurre con tranquilidad en todo el Reino Unido, con especial movimiento en Escocia, donde se prevé que acudan a votar en masa los simpatizantes del SNP.

Como anécdota curiosa, en Corsham, en el condado de Wiltshire (sur de Inglaterra), los electores pudieron combinar el ejercicio de su derecho a voto con la degustación de una pinta, ya que desde 2010 su colegio electoral es un pub.

"No hay duda de que esto anima a la gente a votar", dijo Matthew Dean, un vecino de 43 años que mostró su apoyo por el candidato "tory" de la zona.