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Rousseff calificó de inaceptable salida de Pinto sin salvoconducto

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, a su llegada a la cumbre

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil

El canciller Antonio Patriota fue relevado de su cargo

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La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, calificó como inaceptable que el senador boliviano Roger Pinto haya salido de su país y llegado a Brasil sin un salvoconducto del Gobierno de Evo Morales, pues eso podría haber puesto en peligro su vida. La salida de Pinto, con clara complicidad brasileña, ha estremecido las relaciones entre ambos países. El hecho desató el reclamo de Bolivia, lo que motivó que el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Antonio Patriota, fuera relevado del cargo. En su lugar, asumirá el hasta ahora representante de Brasil ante la ONU, Luiz Alberto Figueiredo.

"Un país civilizado y democrático protege a sus asilados, a los que les debe garantizar la seguridad", dijo Rousseff. Mencionó que no tiene ningún fundamento el que un Gobierno acepte someter a una persona que está bajo asilo a algún riesgo, y que algo grave podría haber pasado.

Según la mandataria, “un Gobierno no negocia con la vida, sino que protege vidas", y Brasil no debió poner en riesgo la vida de una persona que está bajo su custodia. Informó que el ministro de Defensa, Celso Amorim, deberá aclarar la participación de militares brasileños.


La fuga. La salida del senador fue facilitada por funcionarios de la embajada de Brasil en La Paz, principalmente por el encargado de negocios, Eduardo Saboia. Pinto estaba alojado en la sede desde el 28 de mayo de 2012, ya que se considera un "perseguido político" del gobierno de Evo Morales, luego de que denunciara vínculos de autoridades con el narcotráfico.

Escapó en un coche, escoltado por otro automóvil con militares brasileños en un viaje de 22 horas, a lo largo de 1.600 km, hasta Corumbá (estado de Mato Grosso do Sul, centro-oeste), en la frontera entre ambos países. De allí tomó un avión a Brasilia.

Saboia quien estaba encargado de la embajada mientras el embajador Raymundo Magno asumía el cargo, dijo que decidió ayudar a Pinto a escapar porque había un riesgo inminente a su vida y a su dignidad. Aseguró que protegió a un perseguido político, como lo fue alguna vez la presidente Rousseff por la dictadura militar brasileña (1964-1985). Agregó que tener por tanto tiempo a Pinto en una habitación al lado de su despacho lo hacía sentir como un carcelero, como si estuviera en el DOI-Codi (centro de represión militar en dictadura). Rousseff respondió: "Yo estuve en el DOI-Codi. Y les aseguro que es tan distante el DOI-Codi de la embajada brasileña en La Paz, como es distante el cielo del infierno".


Reacciones

"Estoy a salvo", le dijo Pinto a su hija Denisse en la primera llamada telefónica al pisar territorio brasileño en Corumbá (frontera con Bolivia) a la medianoche del domingo.

El gobierno de Bolivia presentó una nota de queja a Brasil en la que expresó su preocupación por la trasgresión del principio de reciprocidad en la fuga de Pinto. Según el canciller de Bolivia, David Choquehuanca, "por ningún motivo podía el senador Pinto abandonar el país sin salvoconducto". Rousseff dijo que su gobierno negoció varias veces con ellos para que se le concediera al senador el salvoconducto de salida, pero no se consiguió. Pese al reclamo de Bolivia, la ministra de Comunicación de ese país, Amanda Dávila, dijo que el caso no afecta las relaciones con Brasil, que mantienen la cordialidad y respeto.

El ministerio de Defensa de Brasil informó que en ningún momento fue avisado del plan de fuga.