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Bergoglio cumple este sábado su primer mes como papa

El papa Francisco I / EFE

El papa Francisco I / EFE

El máximo representante de la iglesia católica pretende acercar la figura de sumo pontífice a los fieles y liberarla de todo lo que considera accesorio

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El jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, cumple mañana su primer mes como papa, periodo en el que ha comenzado a trazar las líneas de su pontificado, entre cuyos retos está la nueva evangelización, la potenciación del diálogo ecuménico y la reforma de la curia romana.

La llegada al Trono de Pedro del primer papa venido "del fin del mundo" -como él mismo se presentó ante los fieles el 13 de marzo tras ser elegido en el segundo cónclave del tercer milenio- ha supuesto una bocanada de aire fresco en el Vaticano y en este mes el jesuita con corazón franciscano ha marcado un estilo propio, alejado de oropeles.

Bergoglio pretende acercar la figura de papa a los fieles y liberarla de todo lo que considera accesorio y ya en la misa de inicio de Pontificado afirmó que el poder del papa "es el servicio a los otros, sobre todo a los más pobres".

"Como me gustaría una iglesia pobre, para los pobres", dijo Bergoglio en el encuentro con la prensa internacional que había cubierto la información del cónclave, en el que explicó que eligió como nombre Francisco en honor del santo de Asís, "el hombre de la paz, de los pobres, el custodio de la naturaleza, de la creación".

En esa línea austera, sencilla, Francisco se ha desprendido de la tradicional muceta roja (esclavina) y usa la estola solo para el momento de la bendición.

Viste de blanco, pero ha rehusado ponerse los tradicionales zapatos rojos de los pontífices y calza zapatos negros. Lleva una cruz pectoral de metal y el anillo del Pescador, símbolo del poder papal, es de plata bañada en oro.

Bergoglio se aloja en la residencia de Santa Marta y no en el palacio apostólico y no duda en llamar directamente por teléfono, creando momentos de azoramiento e incredulidad en las persona que responden al teléfono y escuchan: "soy el papa Francisco".

En esa línea, el Jueves Santo ofició la Misa de la Cena del Señor en una cárcel de menores de Roma y no dudó en arrodillarse, lavar y besar los pies de doce jóvenes reclusos, entre ellos dos mujeres y una de ellas musulmana.

Además de esos gestos, en este mes el papa se ha reunido con numerosos cardenales, obispos y superiores religiosos, con la mirada puesta en la renovación de la Curia y ya ha hecho su primer nombramiento: el español José Rodríguez Carballo, ministro general de la Orden de los Frailes Menores Franciscanos, como nuevo secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada.

La reforma de la curia romana, fuertemente lastrada por el escándalo Vatileaks -el robo y difusión de documentos enviados al papa, que desvelaban intrigas y enfrentamientos y supuestos casos de corrupción en el pequeño estado vaticano- está considerada como uno de los importantes retos que tiene que afrontar y que no puede espera.

Todas las miradas están puestas en quien será el nuevo Secretario de Estado (primer ministro), que sustituirá al cardenal Tarcisio Bertone.

Los observadores vaticanos consideran que de ese nombramiento dependerá que pueda llevar a cabo la reforma de la Curia y lograr la transparencia financiera en el banco vaticano IOR, con el objetivo, como pretendía Benedicto XVI, de entrar en la llamada "lista blanca" de estados que respetan las normas para la lucha contra el lavado de dinero.

El gran reto del papa Bergoglio es la nueva evangelización en un mundo cada vez más secularizado.

Francisco ha pedido a la Iglesia que salga a la periferia a mostrar el Evangelio y ha exhortado a no caer en el pesimismo ni en el desaliento.

A los sacerdotes les ha dicho que no pueden ser simples gestores, sino que tienen que ir a donde hay sufrimientos, sangre derramada.

"No os dejéis robar la esperanza", es una de sus frases preferidas.

A los "indiferentes" ante Dios les ha invitado a "arriesgar", a confiar en Cristo, "el único que no decepciona", en la misma línea que Benedicto XVI, con quien se reunió, mostrando al mundo una imagen inédita: dos papas vivos, rezando juntos.

Como su antecesor, Francisco ha anunciado que actuará "con decisión" contra los casos de curas pederastas y ha denunciado la dictadura del relativismo.

Ha tendido la mano a los judíos y a los musulmanes, y ya ha anunciado que en julio irá a Río de Janeiro a la Jornada Mundial de la Juventud.