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Bachelet dio señal de moderación con cambio de gabinete

A 14 meses de haber asumido su segundo período y con un nivel de popularidad históricamente bajo (29%), Bachelet cambió a su gabinete | Foto EFE

A 14 meses de haber asumido su segundo período y con un nivel de popularidad históricamente bajo (29%), Bachelet cambió a su gabinete | Foto EFE

Analistas creen que el ambicioso programa de reformas sociales prometido por la mandataria será suavizado

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La presidente de Chile, Michelle Bachelet, concretó su anunciado cambio de gabinete, removiendo a su jefe de ministros y al titular de Hacienda, en un intento de aplacar la crisis de confianza y dar una señal de moderación en la nueva etapa de su gobierno.

A 14 meses de haber asumido su segundo período y con un nivel de popularidad históricamente bajo (29%), la mandataria cambió a 9 de sus 23 ministros, 5 de los cuales dejaron definitivamente el gobierno.

Los cambios fueron drásticos, al dejar fuera a tres de los ministros más importantes (su jefe de Gabinete y los titulares de las carteras de Hacienda y de Gobierno) y quienes formaban parte de su círculo más estrecho.

El destituido jefe de gabinete de Bachelet, Rodrigo Peñailillo, era considerado como el “hijo político” de la presidente y un símbolo de la renovación de la política chilena tras llegar al gabinete con apenas 40 años de edad.

Peñailillo cayó en desgracia tras su manejo deficiente del escándalo por el negocio de especulación inmobiliaria que involucra al hijo mayor de la mandataria, Sebastián Dávalos, y al aparecer vinculado a un caso de financiamiento irregular de la actividad política.

En su reemplazo fue nombrado Jorge Burgos, exministro de Defensa, que vendría a imponer una cuota de moderación al ambicioso programa de reformas sociales prometido por Bachelet, que ha perdido apoyo entre la ciudadanía.

La presidente también cambió al ministro de Hacienda, Alberto Arenas, por Rodrigo Valdés, exdirector del Banco Estado y exfuncionario del Fondo Monetario Internacional, lo que podría significar un guiño hacia los mercados.

“No es un cambio cosmético, es uno político y va implicar una reevaluación en el proceso reformista. Es un golpe en el mentón a la izquierda más recalcitrante, que quería cambiarlo todo. Burgos buscará acuerdos y va a promover una agenda moderada”, dijo el politólogo Mauricio Morales a la AFP.

“Es una señal de moderación, pero la presidenta logró mantener un equipo que sigue siendo leal con ella”, agregó el politólogo Patricio Navia.

Más diálogo. Los partidos de oposición esperan que el nuevo gabinete tenga una actitud abierta a las demandas de la ciudadanía. “Valoramos que la mandataria haya dado este paso, pero creemos necesario que lo consolide con una agenda ciudadana, basada en el diálogo”, dijo Hernán Larraín, presidente de Unión Demócrata Independiente.

Francisco Chahuán, senador de Renovación Nacional, espera que los nuevos ministros ayuden a construir acuerdos. “La receta es menos soberbia y más generosidad en la construcción de consensos, pues las miradas refundacionales son rechazadas por la ciudadanía”, dijo.

Representantes del empresariado chileno, por su parte, expresaron su voluntad de que el nuevo ministro de Hacienda dé prioridad a la reactivación de la economía del país y promueva la alianza público-privada.

“Más allá de las personas, lo relevante son las políticas públicas que deben poner el acento en recuperar el ritmo de crecimiento que Chile necesita”, comentó el vicepresidente de la Sociedad Nacional de Minería, Diego Hernández.

El presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, Jorge Mas, sostuvo que el nuevo gabinete “tiene el desafío de encarnar una nueva etapa del Gobierno, que esperamos se caracterice por un mayor diálogo y voluntad de entendimiento con el sector privado”.