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Bachelet frena leyes educativas de Piñera antes de lanzar su reforma

Michelle Bachelet, presidenta electa de Chile | AP

Michelle Bachelet, presidenta electa de Chile | AP

El freno a las propuestas educativas de la derecha ha sido avalado por los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, ambos oficialistas

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El gobierno chileno de Michelle Bachelet dio los primeros pasos para su prometida reforma educativa, y anunció este lunes que retirará del Congreso tres leyes con correcciones al modelo educativo introducidas por la administración de su antecesor, Sebastián Piñera.

A dos semanas de su investidura, Bachelet frenó la tramitación legislativa de proyectos de ley del exgobierno para mejorar el financiamiento de la educación superior, crear la Superintendencia de Educación Superior que supervise el sector y la Agencia Nacional de Acreditación, que garantice la competencia de las universidades.Estas iniciativas legales del derechista Sebastián Piñera "contradicen los principios y pilares de la reforma educacional propuesta por la Presidenta Bachelet", según Álvaro Elizalde, el portavoz de la nueva administración.

El vocero agregó que retirarán del trámite legislativo dichas leyes porque "establecen estándares regulatorios insuficientes para mejorar la calidad de la educación en nuestro país" y "están concebidos bajo esta visión de que la educación es un bien de consumo y no un derecho social". De esta manera, Bachelet ha comenzado a pavimentar el camino para la reforma con la que pretende cambiar las bases de un modelo privatizado y segregador, que garantice gratuidad en la educación superior y fin al lucro en los colegios.

Tras las masivas marchas protagonizadas en 2011 por los estudiantes chilenos en demanda a un cambio en el modelo educativo heredado de la dictadura, Piñera accedió a rebajar las tasas de los créditos universitarios y a aumentar la regulación para asegurar más calidad, pero sin cambiar las bases del modelo. Piñera también elevó los impuestos y destinó un mayor presupuesto a educación, medidas que fueron consideradas insuficientes por el movimiento estudiantil.

La 'madre' de las reformas

El freno a las propuestas educativas de la derecha ha sido avalado por los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, ambos oficialistas. Para Isabel Allende, presidenta del Senado, "es legítimo que por lo menos esos tres proyectos se suspendan" y aseguró que "después habrá que plantearse iniciativas con todo el detalle y rigor necesario".

La exdirigente estudiantil y ahora diputada comunista, Camila Vallejo, dijo que los proyectos "más que ser insuficientes, iban en una dirección contraria al sentido profundo" y profundizaban "la lógica de endeudamiento". Bachelet se ha comprometido a enviar al Congreso en sus 100 primeros días de gobierno una reforma educativa que garantice calidad, gratuidad en la universidad, y el fin del lucro en escuelas subvencionadas. El cambio en la educación es la base de su programa para lograr una disminución de los altos índices de desigualdad que ostenta Chile, un país que bordea los 20.000 dólares de renta por cápita.

Para financiarla, el gobierno tiene previsto proponer el próximo lunes una reforma tributaria que recaude 8.200 millones, equivalentes al 3% del PIB, a través de un aumento de los impuestos a las empresas del 20 al 25%, entre otras medidas.
Bachelet cuenta con la mayoría suficiente para aprobar la reforma tributaria, y necesitará algunos votos más de independientes para la reforma educativa. Es todavía una incógnita cómo la socialista introducirá los cambios al sistema educativo y cómo estos afectarán a las universidades y los colegios subvencionados, donde acude un 52% de los alumnos chilenos.

Cambio en la agenda legislativa

La derecha chilena, aún golpeada por su derrota electoral y en plena reorganización del bloque como oposición, ha criticado el retiro del Congreso de varias iniciativas impulsadas por Piñera que quedaron en trámite legislativo. El ejecutivo ha paralizado proyectos como la Ley sobre obtentores vegetales -creada por Bachelet en su primer mandato para regular la producción y propiedad intelectual de los productores de semillas-, el nuevo Código Penal, o la ley de reforma de los seguros privados de salud, entre otros.

También frenó proyectos de ley relacionados con la seguridad pública, como el control preventivo de la identidad de los manifestantes por parte de la policía, o el aumento de penas por agredir e insultar a uniformados. Por otro lado, Bachelet puso urgencia en el Congreso a la ley que regula las uniones civiles entre homosexuales, una de las promesas de Piñera que no alcanzó a ser aprobada. "El Gobierno mantiene lo bueno de la administración anterior, corrige lo malo y lo novedoso, que forma parte del programa de gobierno, se lleva adelante", dijo Elizalde.