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Anuncian las sedes del cónclave

Capilla Sixtina del Vaticano / Reuters

Capilla Sixtina del Vaticano / Reuters

Los 115 cardenales electores serán trasladados todos los días para el voto

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La capilla Sixtina y la residencia de Santa Marta serán las dos sedes del cónclave, que seguirá teniendo como lugar de las votaciones la inigualable capilla en la que Miguel Ángel pintó el Juicio Universal.

Situada en el pequeño estado vaticano, la capilla Sixtina mide 40,23 metros de largo por 13,41 metros de ancho y corresponde a la que fue antigua Capilla Palatina del palacio Pontificio, presumiblemente erigida en 1368.

La decoración se hizo en cuatro periodos. Al primero, bajo el pontificado de Sixto IV, corresponden los cortinajes simulados y los frescos de Botticelli, Signorile, etc, pintados entre 1481 y 1482.

La segunda es del pontificado de Julio II (1503-1513), quien encargó a Miguel Ángel nuevos frescos.

El artista creó, para la bóveda, la historia de la Creación en cinco escenas y la vida de Noé en tres. También pintó a los profetas, las sibilas y otros episodios bíblicos.

La tercera corresponde al pontificado de Clemente VII (1523-1534) y al de Pablo II. El genial Miguel Ángel también pintó la pared frontal donde se encuentra el altar mayor, sobre la que creó el insuperable "Juicio Final".

La última fase fue durante los papados de Pío V (1566-1572) y Gregorio XIII (1572-1585), cuando se pintaron los frescos de la pared de entrada, "La disputa sobre el cuerpo de Moisés" y la "Resurrección de Cristo", que quedó dañada tras el desplome de la puerta en 1522.

El primer cónclave celebrado en la Sixtina fue en agosto de 1494 y salió elegido papa el español Rodrigo Borgia, que tomó como nombre Alejandro VI.

La última vez que un cónclave se celebró en otro lugar distinto a la Sixtina fue en 1800, cuando debido a las invasiones napoleónicas se trasladó a Venecia (noreste de Italia).

Desde entonces se han celebrado de forma ininterrumpida en la Sixtina catorce cónclaves, cinco de ellos en el siglo XIX, ocho en el XX y uno en el XXI, cuando en abril de 2005 fue elegido papa Benedicto XVI.

En la Sixtina todo está ya preparado para a partir de mañana acoger el segundo cónclave del siglo XXI. Ya han sido colocadas doce mesas de madera cubiertas con paños de color beige y granate, donde los cardenales escribirán las papeletas con el voto.

También han sido colocadas 115 sillas de madera de cerezo, cada una con el nombre grabado del cardenal que la ocupará.

En medio de la capilla y bajo la famosa "Creación", de Miguel Angel, ha sido colocada una mesa con un atril, sobre el que se ha colocado el Evangelio.

Delante del altar mayor y del "Juicio Final" de Miguel Ángel ha sido colocada la mesa con las urnas donde depositarán los votos.

También ha sido colocada la estufa donde se quemarán las papeletas y otra estufa auxiliar que ayudará a que salga con fuerza el humo, que si es blanco significará que hay nuevo papa y si es negro que aún no hay sucesor de Benedicto XVI.

Los cardenales se alojarán en la residencia de Santa Marta ("Domus Sanctae Marthae"), en el interior del Vaticano, un edificio moderno, de cinco plantas, 106 suites, 22 habitaciones individuales, un apartamento y numerosos salones, que hará la vida más cómoda a los purpurados, sobre todo a los más ancianos.

Aunque de presencia austera, los suelos son de mármol, las puertas de maderas nobles y las camas, mesas y sillones son bellos muebles de época. Las paredes están decoradas con cuadros que representan, entre otros, a Cristo, la Virgen y san Pedro, y hay varias estatuas de Juan Pablo II.

Dispone de una luminosa capilla presidida por un crucifijo de madera tallada y de un amplio comedor, con mesas para siete comensales, que será otro de los lugares donde los cardenales intercambiarán opiniones.

Como establece la normativa vaticana, durante el Cónclave el aislamiento de los electores será total y deberán abstenerse de correspondencia epistolar, telefónica o por otros medios con personas ajenas al cónclave.

Por ello, durante estos días desaparecerán de Santa Marta las televisiones, teléfonos, radios y cualquier otro medio que pueda violar lo estipulado por Juan Pablo II en la Constitución Apostólica "Universi Dominici Gregis", sobre la Sede Apostólica y la elección del nuevo pontífice.

Con la apertura de Santa Marta, los cardenales ya no están "encerrados", como fue habitual hasta el cónclave que eligió a Juan Pablo II, en las monumentales habitaciones cercanas a la capilla Sixtina.

En aquellos cónclaves se instalaban habitaciones separadas por mamparas, sin duchas y con las ventanas selladas, lo que era un tormento para los purpurados más ancianos.

Los cardenales sólo disponían en sus habitaciones de los clásicos orinales, que a la mañana siguiente sus secretarios vaciaban en los escasos aseos comunes (uno para cada diez).

Los 115 cardenales electores serán trasladados todos los días que dure el cónclave desde Santa Marta hasta la Sixtina para el voto.