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América Latina ante un cambio en la guerra contra las drogas

Coletta Youngers, asesora principal de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), vaticinó que puede darse un nuevo paradigma internacional en los próximos años

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Autoridades y expertos de América Latina coincidieron hoy en que la nueva realidad de la región, ahogada por la inseguridad a partir de una fracasada guerra contra las drogas, favorece un cambio de paradigma y de políticas globales.

A esta conclusión se llegó en la primera jornada de la IV Conferencia Latinoamericana sobre Políticas de Drogas, en Bogotá, una iniciativa que desde 2009 busca alternativas a las direcciones que han dado como resultado una grave situación de violencia, especialmente en Centroamérica y México.

Coletta Youngers, asesora principal de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), confirmó que se ha dado "una nueva coyuntura a nivel regional" y vaticinó que por ello puede darse un nuevo paradigma internacional en los próximos años.

"Por primera vez siento que hay un debate real, con un reconocimiento claro del fracaso de la guerra contra las drogas y no solo por parte de presidentes como Juan Manuel Santos (Colombia) o Otto Pérez Molina (Guatemala)", dijo en alusión a la petición de ambos de ir más allá de la respuesta militar.

Youngers celebró que esas discusiones se abrieran en la pasada Cumbre de las Américas, que acogió en abril Cartagena de Indias, y también que las Naciones Unidas hayan accedido a abordar el problema de las drogas durante su Asamblea General de 2016.

"Esperamos que 2016 ofrezca una oportunidad real de reconstruir la arquitectura internacional sobre drogas", agregó Youngers.

En términos similares se expresó el exdirector de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas de Perú (Devida) Ricardo Soberón, quien dijo a Efe que "en América Latina están ocurriendo cosas espectaculares", en contra de lo que sucede en su país, convertido en el primer exportador mundial de cocaína en los últimos años.

Puso como ejemplo la comisión de varios expresidentes que abogan por la despenalización del consumo, la decisión de Guatemala, México y Colombia de exigir una revisión de la política antidrogas y distintos fallos de Cortes Supremas también sobre despenalización.

También mencionó el rechazo de países como Uruguay y Bolivia a los planteamientos de la ONU en materia de prohibición y de la decisión soberana del Gobierno uruguayo de despenalizar el consumo de la marihuana.

Asimismo aplaudió la creación de centros para drogodependientes en Bogotá, a iniciativa del alcalde Gustavo Petro, quien se encargó de inaugurar el foro, donde detalló cómo ha implementado esos espacios a inspiración de la ciudad canadiense de Vancouver, para asistir al consumo responsable con atención médica.

Petro fue duro al referirse a la "fracasada guerra contra la droga" y aseguró que esa iniciativa, basada en la prohibición del consumo y el ataque a la producción, es la responsable de la violencia que azota al continente americano.

Se refirió a un informe internacional en el que deja claro que de las 50 ciudades más violentas del mundo 45 están en América, fundamentalmente en México, Centroamérica y Colombia, pero también en Estados Unidos.

La prohibición, a juicio de Petro, "ha construido unas rutas de comercio ilícito que solo se pueden edificar a partir del exterminio de seres humanos".

"No saldremos de la violencia en América si no somos capaces de plantear una nueva política de drogas", remarcó el alcalde bogotano.

Por su lado, la argentina Graciela Touzé, presidenta de Intercambios, organizadora del evento, lamentó que en el reparto de "costos y beneficios" de la guerra contra la droga a Latinoamérica le haya tocado "una gran carga de violencia e inseguridad".

Y por último, el representante en Colombia de la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito (UNODC), Bo Mathiasen, reconoció "el reto histórico que enfrentan las sociedades latinoamericanas", al defender "mecanismos de control de las drogas".

"Eso no implica que se tienda a criminalizar o poner penas de prisión a los consumidores. La UNODC insta a explorar alternativas como educación, tratamiento, rehabilitación", agregó, para insistir en que las decisiones que tomen los Estados "deben estar sustentadas en evidencias científicas".

La primera Conferencia Latinoamericana sobre Políticas de Drogas se celebró en 2009 en Buenos Aires, a la que siguieron la de Río de Janeiro (2010) y la de Ciudad de México (2011).