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Alan Gross cumple cinco años en una cárcel en Cuba acusado de espionaje

El Gobierno estadounidense mantiene que Gross trataba simplemente de proporcionar acceso "sin censura" a internet

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El contratista estadounidense Alan Gross cumple este miércoles cinco años en una cárcel en Cuba acusado de espionaje, en momentos en los que hay un ambiente favorable a un acercamiento a la isla en algunos círculos de Washington, pero división sobre la política hacia el régimen de Raúl Castro.

Gross, de 65 años, fue arrestado y encarcelado en 2009, cuando trabajaba como contratista de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), catorce meses después fue juzgado y condenado a 15 años de prisión acusado por el Gobierno cubano de "acciones contra la integridad territorial del Estado".

El Gobierno estadounidense mantiene que Gross trataba simplemente de proporcionar acceso "sin censura" a internet para "una pequeña comunidad religiosa" judía en la isla y conserva la esperanza de que "no pase otra Navidad sin estar con su familia", según indicó esta semana una alta funcionaria del Departamento de Estado de EE.UU.

Según su familia, la salud de Gross se ha "deteriorado severamente" en estos años, durante los que ha desarrollado artritis degenerativa en una pierna y una afección en el hombro. También se ha especulado sobre el desgaste de sus facultades mentales.

Su esposa Judy, que ha pedido reiteradamente al presidente Barack Obama que interceda y "no lo deje morir en Cuba", interpuso en 2010 una demanda contra el Gobierno estadounidense por no haberle alertado debidamente de los peligros que corría con su labor en la isla, querella que fue desestimada este año.

El Gobierno cubano ha insinuado en numerosas ocasiones su disposición a resolver, ateniendo a razones humanitarias, la liberación de Gross a cambio de los tres agentes del grupo de "Los Cinco" espías cubanos condenados en 2001 y encarcelados en EE.UU.

"Siempre hemos dicho que no hay equivalencia entre Alan Gross y esos tres prisioneros, que fueron condenados por crímenes relacionados con el espionaje o pasaportes falsos", indicó la funcionaria estadounidense, que enfatizó que Gross era empleado de la agencia de desarrollo.

"Seguimos trabajando para traerlo a casa, hemos hablado repetidamente con los cubanos y seguiremos haciéndolo, sobre su enfermedad y para devolverlo a casa", señaló la funcionaria, que solicitó el anonimato.

La Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por su sigla en inglés) ha advertido que la "ventana de oportunidad" de Obama para traer a Gross "se está cerrando", después de que en abril de 2014 llevara a cabo una huelga de hambre en protesta por la falta de acción y en junio indicara a su abogado que pretendía volver a EE.UU. en el próximo año "vivo o muerto".

El esfuerzo más reciente para su liberación fue el viaje de los senadores Tom Udall (demócrata) y Jeff Flake (republicano), que en noviembre visitaron a Gross y se reunieron con el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, y con responsables de los ministerios de Trabajo y Economía, puesto que ambos son partidarios de que EE.UU. levante el embargo a la isla, vigente desde 1962.

Peter Kornbluh, del centro de investigación independiente "National Security Archive" (NSA) y coautor del libro "Back Channel to Cuba", consideró en declaraciones a Efe que hay factores que hacen "mucho más posible" que Gross sea liberado y que ambos países traten otros asuntos, y señaló que ha habido precedentes en la historia de liberaciones recíprocas.

En concreto señaló las negociaciones que se llevaron a cabo en 1963 que concluyeron con la liberación de cuatro cubanos presos en EE.UU. y de 27 estadounidense arrestados en Cuba, y en 1979 se logró la liberación de cuatro agentes de la CIA a cambio de la clemencia para tres nacionalistas encarcelados en Puerto Rico.

El Departamento de Estado insiste en no equiparar el arresto de Gross, que enfatizan trabajaba para la agencia humanitaria, con los espías cubanos, pero Kornbluh subrayó que en estos casos tampoco había equivalencia ni en las acusaciones ni en la cifra de liberados.

El pasado mayo medio centenar de figuras políticas de distintas tendencias, empresarios, militares e intelectuales pidieron a Obama que tome medidas ejecutivas para ampliar "los cambios ya en marcha" en la relación con Cuba, en una misiva que contó con el apoyo de Cuba Study Group CSG y el Consejo de las Américas.

"El encarcelamiento continuo de Alan Gross es el principal obstáculo a un cambio en la política de la Administración Obama hacia Cuba", aseguró Cynthia Arnson, directora del programa de Latinoamérica en el centro Woodrow Wilson.

Arnson señaló en declaraciones a Efe que "hay muchos" que están pidiendo un acercamiento a la isla, incluso desde el propio Congreso, pero es un tema "muy polarizado".

La muerte de la madre de Gross el pasado junio fue un punto de inflexión puesto que EE.UU. había pedido que le permitieran visitarla antes de fallecer, después de que Washington accediera a que el cubano René González, acusado de espionaje, fuera a la isla para ver a su hermano, también enfermo de cáncer, pero el estadounidense no obtuvo el permiso para despedirse.

El senador cubanoamericano Marco Rubio señaló que este aniversario "es un recordatorio de que el régimen cubano sigue siendo tan represivo como siempre" e instó a Obama a "intensificar sus esfuerzos" para lograr la libertad de Gross "sin condiciones".

Rubio enfatizó que hacer "concesiones unilaterales" por parte del Gobierno de Estados Unidos al régimen de Raúl Castro "ayudará a fundamentar más violaciones de los derechos humanos y mantener la verdadera libertad aún más fuera del alcance de los cubanos".

Por su parte, la congresista Ileana Ros-Lehtinen consideró que en este "vergonzoso aniversario" del encarcelamiento "inaceptable" de Gross, el Gobierno debe trabajar con rapidez para conseguir su liberación incondicional y "penalizar al régimen apretando las sanciones". EFE