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Ejército del régimen de Bashar al Assad inició nuevos bombardeos en Siria

Vista de la destrucción a causa de la guerra en un barrio de Alepo, Siria / EFE

Vista de la destrucción a causa de la guerra en un barrio de Alepo, Siria / EFE

El secretario general de las Naciones Unidas pidió un alto el fuego y el cese de hostilidades 

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El conflicto en Siria no da tregua. El Ejército del gobierno del presidente, Bashar al Assad,  inició ayer nuevos bombardeos contra los distritos de Muadamiya y Guta, en los alrededores de la capital. Al menos otros tres barrios controlados por los rebeldes también han sufrido la ofensiva constante de la aviación del régimen. Los ataques se produjeron donde la oposición ha denunciado el uso de armas químicas que ha acabado con la vida de 1.300 personas.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, pidió investigar sin demora la denuncia del nuevo ataque químico y dio instrucciones a su alta representante para Asuntos de Desarme, Angela Kane, para que viaje a Damasco. Eduardo del Buey, portavoz de la organización, precisó que se ha cursado una petición formal al régimen para acceder al área, y detalló que Ki-moon está en contacto desde el miércoles con diferentes líderes internacionales para abordar la situación.

El secretario general  pidió un alto el fuego y el cese de hostilidades para facilitar la llegada de ayuda humanitaria. Solicitó de nuevo que la misión de expertos de la ONU, que se encuentra en Damasco, encargada de investigar tres supuestos casos de ataques químicos tras el acuerdo al que llegaron el organismo internacional y las autoridades del país, pueda ingresar al lugar del incidente.

La denuncia de La Coalición Nacional Siria (Cnfros) de los 1.300 fallecidos fue rechazada por el régimen de Damasco.

Tanto el gobierno de Al Assad como los insurgentes de la oposición llevan meses acusándose recíprocamente de haber empleado este tipo de armas durante el conflicto en Siria, uno de los siete países que no ha firmado la Convención sobre Armas Químicas de 1997. Desde que se inició la guerra civil, en marzo de 2011, han muerto más de 100.000 personas y casi 7 millones necesitan ayuda humanitaria de emergencia. Un hecho que si bien ha alarmado a la comunidad internacional no ha conseguido poner de acuerdo a todos los países ni respecto a lo sucedido ni en cuanto a los pasos a dar. No obstante, la presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, María Cristina Perceval ha dejado claro que “todos los miembros del Consejo están de acuerdo en que el uso de armas químicas por cualquier lado, en cualquier circunstancia, es una violación del derecho internacional”.

Reacciones. El portavoz adjunto de la Casa Blanca, Josh Earnest, se manifestó horrorizado ante las imágenes de los niños y jóvenes fallecidos y reiteró el acceso del equipo investigativo de forma urgente al lugar. Estados Unidos no tiene pruebas oficiales que corroboren las afirmaciones, pero una autoridad declaró anónimamente al Wall Street Journal, que su gobierno cuenta con indicaciones sólidas sobre el uso de armas químicas.

El presidente de Francia, François Hollande, declaró que hubo un uso probable de esas sustancias tóxicas. El primer mandatario de Líbano, Michel Suleiman, condenó el uso de este tipo de arsenal y confió en que se tomen las medidas pertinentes. Brasil defiende una investigación independiente sobre el supuesto uso de armas químicas y pide cautela a la hora de apuntar a los posibles responsables, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota.

Mientras tanto, Al Assad  cambió su gabinete y nombró a seis nuevos funcionarios. Se trata de los ministros de Enseñanza Superior, de Economía y Comercio Exterior, Industria, Comercio Interior, Turismo y un secretario de Estado.

“Por mis manos pasaron niños muertos”

Un miembro del cuerpo médico de la localidad de Jobar describió lo que vio tras el ataque en Ain Tarma y Jobar en Ghouta del Este bombardeado con armas químicas. El doctor que durante su alocución agradecía constantemente a Alá por ayudarlos a rescatar algunas vidas, dijo que todas las plazas médicos cercanas respondieron inmediatamente. “La catástrofe es de grandes proporciones y la escala de fallecidos es masiva. Por mis manos pasaron 50 niños muertos”, dijo al El País.

Narró cómo en Ain Tarma la gente trabajaba arduamente, pero que desafortunadamente algunas de las personas que ayudaban se retiraron de la retaguardia. “No lo deberían haber hecho. Otro de los grandes errores vino de las estrategias utilizadas por los ciudadanos ante la falta de conocimiento para responder ante este ataque”, expresó. Los efectos del gas habrían durado media hora pero gente se fue a los sótanos y el peso del gas hizo que descendiera, incrementando las víctimas. “Perdimos a algunos miembros del personal. Esperemos que Alá los acepte como mártires.”