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Agitado debate en la región sobre el futuro de la CIDH

El presidente de Bolivia, Evo Morales / EFE

El presidente de Bolivia, Evo Morales / EFE

Un grupo de países, liderados por Ecuador y Venezuela, buscan limitar la Comisión y su Relatoría para la Libertad de Expresión

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La llaman “La joya de la corona”. Lo mejor del sistema de la Organización de Estados Americanos. El último frontón contra autoritarismos y dictaduras de todo signo y naturaleza. Particularmente, Argentina tiene con ella una deuda de gratitud por su auxilio en tiempos difíciles.

Hoy sigue tan activa como entonces, pero, a pesar de todo eso, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se juega su futuro este viernes, en una reunión extraordinaria de cancilleres de la OEA, en la que se teme le erosionen facultades. Sobre todo, de su Relatoría para la Libertad de Expresión.

Un puñado de gobiernos liderados por Ecuador y Venezuela, quieren serrucharle las alas. Nicaragua, Bolivia y Honduras les hacen coro y amenazan con quebrar el sistema y retirarse si no se aceptan sus exigencias.

“La CIDH es un instrumento del imperio, la considero otra base militar de los Estados Unidos para juzgar al continente”, sintetizó el lunes, el presidente de Bolivia, Evo Morales.

Entidades civiles vienen alertando que, bajo discursos que hablan de unidad y de respeto, lo que se busca es amordazar a la CIDH y a su Relatoría. El secretario ejecutivo de la CIDH, Emilio Álvarez Icaza, dijo que “uno de los desafíos es aceptar que los derechos humanos también se violan en democracia. Que los atropellos no son patrimonio exclusivo de las dictaduras militares y que debemos tener valentía y sabiduría para operar en ello”.

Reunión el viernes. La CIDH viene de un proceso de revisión interna de dos años para mejorar procedimientos y está lista para que los cancilleres de los países miembros de la OEA lo aprueben el viernes.

Se trata de un “consenso” expresado en un documento de 53 puntos. Hasta hace unos días, ese consenso generaba optimismo y serenidad. “Ha sido muy trabajoso, pero es un buen entendimiento y ahora corre peligro”, dijo el representante interino ante la OEA de Brasil, Breno Dias da Costa.

Pero el trabajoso consenso parece nuevamente amenazado ante la renovada embestida de los países que integran el Alba, y frente a la evidente dificultad que tuvieron algunos países de la región para procesar deliberaciones que tuvieron en Ecuador con el objetivo de fijar una estrategia.

Los ánimos se caldearon al saberse que Estados Unidos y Canadá -que habían solicitado asistir al encuentro de Guayaquil en calidad de “observadores”- fueron “vetados” por países de la Unión de Naciones Suramericanas.

Había, para todo, una excusa perfecta. Ocurre que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos tiene varios instrumentos y no todos los países de la región suscribieron el abanico completo. Lo cierto es que la semana decisiva empieza entre desconfianza y malestar.

SIP rechaza la reforma

La Sociedad Interamericana de Prensa advirtió que la reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos es una iniciativa del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, para debilitar y ahogar económicamente a ese organismo.

“La reforma daría a los gobernantes la potestad de violar los derechos humanos dentro de sus países sin que nadie desde afuera les señale”, declaró Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, a la agencia Efe.

Paolillo aseguró que la cruzada para debilitar el sistema interamericano de protección de derechos humanos busca transformarlo en un organismo sin capacidad de denuncia. Agregó que, durante sus 54 años de historia, el sistema ha velado eficazmente por los derechos humanos y la libertad de expresión en los países del continente.