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Aerolíneas indemnizarán al viudo de una mujer a la que impidieron volar por obesidad

Aeropuerto Liszt Ferenc de Budapest. Una mujer intentó volar desde este aeropuerto para recibir un tratamiento médico en EEUU, pero la aerolínea les ordenó bajar del avión porque no cabía su silla de ruedas | AFP

Aeropuerto Liszt Ferenc de Budapest. Una mujer intentó volar desde este aeropuerto para recibir un tratamiento médico en EEUU, pero la aerolínea les ordenó bajar del avión porque no cabía su silla de ruedas | AFP

Lufthansa, Delta y KLM fueron acusadas de haberle negado el permiso para abordar a una pasajera obesa que falleció por falta de atención médica. Pagarán una indemnización de 10 millones de dólares al viudo de la víctima

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Las aerolíneas Lufthansa, Delta y KLM, acusadas de haberle negado el permiso para abordar a una pasajera obesa que falleció por falta de atención médica, pagarán una indemnización de 10 millones de dólares al viudo de la víctima, según actas judiciales.

Los términos del acuerdo se mantienen en reserva, pero el abogado de la alemana Lufthansa, Michael Holland, anunció que un juez de Nueva York puso fin al procedimiento el 27 de agosto, según una carta publicada en la 'web' de la justicia federal.

Janos Soltesz, cuya esposa obesa de 185 kilos falleció en octubre de 2012 en Hungría, presentó en junio una demanda contra las compañías por "negligencia" tras haberse negado a embarcar a su esposa debido a su peso cuando regresaban de sus vacaciones desde Hungría hacia Nueva York, señala el documento.

Vilma Soltesz, de 56 años, tenía amputada una pierna y sufría de obesidad mórbida, lo que la obligaba a desplazarse en silla de ruedas.

En tres ocasiones la pareja intentó viajar hacia Nueva York, donde Vilma debía recibir tratamiento inmediato, primero a través de KLM, luego en Delta y en Lufthansa, pero las tres aerolíneas se negaron despegar con la pareja por diversas razones.

El capitán del vuelo en KLM, previsto para el 15 de octubre, ordenó que el matrimonio se bajara del avión alegando que la silla de ruedas no llegaba hasta sus asientos.

Tras esperar cinco horas en el aeropuerto de Budapest, la pareja decidió viajar a Praga en automóvil (durante más de cuatro horas) para tomar un vuelo de la estadounidense Delta. Pese a que la pareja anticipó las condiciones físicas de Vilma, la aerolínea dijo que no disponía de los medios para transportar a la mujer hasta el avión.

El matrimonio intentó viajar de nuevo el 22 de octubre en Lufthansa. Cuando la pareja ya estaba a bordo, el capitán les ordenó bajarse del avión asegurando que causaba un retraso y que otros pasajeros tenían conexiones que tomar en Frankfurt.

Vilma murió dos días después en Hungría y su esposo acusó a las compañías de "imprudencia, negligencia y de otros actos injustificados y/u omisiones", de "falta graves y comportamiento escandaloso" que condujeron a la "muerte prematura de su esposa".