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El secretismo es clave para la paz entre Israel y Palestina

Soluciones totales y que se respeten los plazos para llegar a ellas es una táctica en el diálogo

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Un nuevo ciclo de negociaciones entre las delegaciones de Israel y la Autoridad Nacional Palestina busca abrir el camino para la solución de dos estados y la paz perdida en la zona desde la partición hecha en Naciones Unidas en 1947.

El camino no es para nada fácil. Nadie, basándose en los antecedentes, puede decir que estos diálogos llegarán a buen término. Las negociaciones pasadas, hace tres años, terminaron con la decisión de construir más colonias israelíes en territorios palestinos. Son múltiples los intentos en dos décadas que han resultado infructuosos.

Sin embargo, nuevos elementos y métodos de negociación podrían ser clave para un eventual acuerdo.

El profesor en Ciencia Política de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Mario Sznajder –sin optimismo, sólo con hechos– plantea que cambios importantes en el proceso podrían resultar un poco más esperanzadores. “Es sumamente positivo que haya negociaciones porque en el momento que hay diálogo ambas partes viven en una expectativa calma. Nadie quiere asumir la responsabilidad de hacer caer el proceso”.

El académico explicó que las partes, Israel y la Autoridad Nacional Palestina, se preocupan porque dentro de sus poblaciones no se produzcan hechos de violencia es, sin duda, positivo a corto y largo plazo porque transmite un mensaje de cultura política que cuando se negocia no es necesaria la violencia, lo que es muy fácil y común en Medio Oriente y que ha descarrilado otros intentos de diálogo.

Aseveró que los tratos entre las delegaciones sean secretos, con mediación de Estados Unidos, evita que algún partido miembro de la coalición de gobierno decida abandonar o causar la caída del Ejecutivo o provocar estampidas mediáticas que muevan a la opinión pública y se traduzcan en manifestaciones que empantanen o hagan fracasar las negociaciones.

Ambos elementos son un importante cambio en el proceso actual.

“Técnicamente estas negociaciones están mejor hechas que las previas. Aquí en Israel no se puede tratar estos temas abiertamente, no con estos sistemas políticos de coalición y múltiples partidos que lo integran”, señaló Sznajder.


Exigencias. Los palestinos desean que se ponga en la mesa en los próximos meses todos los temas centrales para lograr un acuerdo, entre los que están, la división de Jerusalén y los lugares santos, el retorno de los palestinos de los países donde están refugiados y, por supuesto, el mapa de las fronteras del futuro Estado palestino.

Según Sznajder los expertos israelíes en negociación dicen que uniendo los tres temas la situación estallaría con violencia porque son temas muy difíciles. Pero explicó que lo que se ve como una posible solución a este problema es definir soluciones definitivas y reemplazar el incremento de los objetivos para alcanzar la paz como se venía haciendo.

“Si establecen cuales serán las fronteras y las partes cumplen sus compromisos en el tiempo, si siguen y se logran los pequeños objetivos, se resolverían muchos problemas”, argumentó el profesor, quien también dijo que habrá inconvenientes pero Estados Unidos, como mediador, está usando su prestigio en una opción estratégica de largo plazo, una solución ayudaría a la nación norteamericana a mejorar su estatus en la región.

Sznajder señaló que no se sabe exactamente qué se negoció en Washington, pero el 14 de este mes israelíes y palestinos se reunirán primero en Jerusalén y luego en Ramala.

“Sabemos que los norteamericanos han preparado planes de contingencia para las crisis que surgirán en la negociación y sabemos que el compromiso del secretario de Estado estadounidense, John Kerry es muy serio. Él incentivó y obligó a las partes a sentarse a negociar”, dijo.


Piedras de tranca. Del lado palestino las diferencias entre Al Fatah, que gobierna Cisjordania, y Hamas, que dirige la Franja de Gaza, pueden afectar las negociaciones. Igualmente del lado israelí son los colonos y los sectores más nacionalistas quienes pueden ser un factor que en el terreno descarrilen las conversaciones. Pero desde el punto de vista estructural tanto Hamas como los colonos son problemas de la Autoridad Nacional Palestina y del Gobierno de Israel, respectivamente. “Son la responsabilidad directa de cada uno controlar a sus ciudadanos”, manifestó Sznajder y añadió ninguna de las partes tienen escapatoria a sus problemas internos y deben enfrentarlos.

La luz al final de túnel está en la capacidad y experiencia de negociación de la israelí Tzipi Livni y el palestino Saeb Erakat.

También es importante que la Autoridad Nacional Palestina –reconocida como único interlocutor palestino– está dispuesta a buscar la solución y se compromete a que sus conciudadanos respeten la paz y el derecho de existencia de Israel a cambio de tener un Estado Palestino. Del otro lado el gobierno de derecha de Benjamín Netanyahu lleva el proceso de paz, lo que es un alivio para los israelíes de línea más dura que consideran que no se cederán derechos vitales y que en caso de lograrse un acuerdo contará con el apoyo de la oposición laborista, algo que rara vez sucede en un gobierno de izquierda con oposición de derecha.


Múltiples escenarios

“Todo lo que sucede entre israelíes y palestinos de alguna u otra manera tiene que ver con lo que sucede en Medio Oriente”, señaló Sznajder.

Si en Egipto gobiernan los laicos o la Hermandad Musulmana y los salafistas o a quien le conviene llegue la paz o persista el conflicto. De igual forma sucede entre los bandos de la guerra en Siria, o con las posiciones duras de Irán frente a Israel. O la situación en Turquía. Todo tiene que ver con los equilibrios de poder.

El hecho de que haya negociaciones y no se quiebren es muy positivo dependiendo de que parte esté uno en las confrontaciones o crisis del Medio Oriente.

A Abdalá II de Jordania le conviene muchísimo que lleguen a buen término porque así tiene una herramienta muy poderosa contra su oposición interna que es la Hermandad Musulmana de Jordania. Arabia Saudita también se ve favorecida con su plan de paz para la zona. Es un juego de ajedrez de muy alto nivel y múltiples tableros.