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Moises Rendon Fermin

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Zonas económicas especiales: América del Sur se está quedando atrás

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No es ninguna coincidencia que Hong Kong, Shenzhen y Dubai han sido faros de progreso económico. Estas ciudades han atraído las firmas más importantes de alta tecnología y han recibido enormes flujos de inversión extranjera directa (IED) en los últimos años. Las tres comparten una historia de éxito en operar como lo que se conoce como zona económica especial (ZEE), áreas con estatus regulatorios únicos que han facilitado el rápido desarrollo económico. Mientras que China, los Emiratos Árabes, y otros países han cosechado los beneficios de las ZEE, los países de América del Sur aún tienen que darse cuenta de los beneficios potenciales de las ZEE, y lo que pueden ofrecer a sus economías.

Una ZEE es un área geográfica delimitada dentro de las fronteras de un país donde las reglas de negocios son diferentes de las que se dan en el territorio circundante. En comparación con las regulaciones económicas del país anfitrión, estas zonas suelen incluir condiciones más amigables de inversión, como exenciones tributarias y aduaneras. El objetivo es crear un espacio económico competitivo a nivel mundial que, a través de la reducción de costos y la simplificación de trámites administrativos, atrae inversiones extranjeras para fomentar nuevas actividades económicas.

Actualmente hay alrededor de 4.300 ZEE en 73 países en todo el mundo. Se calcula que unas 68 millones de personas trabajan en estas zonas, y su popularidad está aumentando rápidamente. Recientemente, Myanmar y Qatar han revelado proyectos de ZEE para impulsar sus economías, y el presidente Peña Nieto acaba de dar a conocer nuevos planes para desarrollar ZEE en los estados más pobres del sur de México. Arabia Saudita, aprovechando sus enormes ingresos petroleros, se ha fijado ambiciosos objetivos para la creación de 6 de estas zonas con el propósito de crear 1,3 millones de empleos para el año 2020. A pesar de que existen avances significativos hacia la incorporación de más ZEE en América Central y el Caribe, Suramérica, con algunas excepciones como Uruguay y Colombia, se está quedando atrás.

Las ZEE  son vistas como herramientas muy eficaces para la generación de empleos, el aumento de las exportaciones, la atracción de la inversión extranjera, la transferencia de tecnología y el desarrollo de habilidades de la fuerza laboral. Por ejemplo, el empleo en las zonas francas industriales de la República Dominicana ha pasado de 500 en 1970 a casi 200.000 en la actualidad. En China, se calcula que en los últimos años, las ZEE han aportado alrededor de 22% del PIB nacional, 46% de la inversión extranjera directa, y 60% de las exportaciones, a la vez que genera más de 30 millones de puestos de trabajo. Dubai ha atraído a más de 2.000 empresas en su mayoría extranjeras, y es sede de alrededor de 24 ZEE, incluyendo la famosa Dubai Media City.

Hay varios recursos para ayudar a los países, sobre todo los nuevos en ZEE, y estimular la actividad económica. Compañías de consultoría y de gestión asumen este papel, y distintos estudios ofrecen lecciones sobre el éxito y el fracaso en la implementación de estas zonas especiales. Enterprise Cities es una de esas consultoras que actualmente está ayudando a países como Marruecos y la India para llegar a ser más competitivos y dinámicos mediante la creación de incentivos para las empresas a través de las ZEE. En estas zonas nuevas que se adaptan a la economía de servicios del siglo XXI, el énfasis en la construcción de infraestructura y el uso de los negocios locales como socios es clave para garantizar el crecimiento económico sostenible y el fomento de la innovación. Los gobiernos de América del Sur por lo tanto deben aprovechar estas oportunidades y participar en un proceso continuo de mejoramiento del clima de inversión y evaluar la implementación de las ZEE para impulsar sus economías.

Las ZEE, sin embargo, tienen su costo. Los incentivos ofrecidos para atraer inversores significan una disminución de ingresos fiscales, al menos en el corto plazo. Una zona económica especial también puede crear distorsiones económicas, lo cual es una de las razones por las que la implementación de medidas de liberalización del mercado a escala nacional suelen ser mejores que los esfuerzos por áreas o sectores geográficos. Las ZEE también pueden ser usadas con fines de blanqueo de capitales, o para sobornos. Para asegurarse de que estos costos se mitiguen y que las zonas puedan proporcionar los beneficios deseados en el empleo y la inversión, los gobiernos deben aprender de los éxitos y fracasos de otros países. Una gestión transparente de la zona, y a su vez manteniendo su independencia de (pero trabajando en cooperación con) el gobierno es vital. Los países de América del Sur deben considerar la creación de su propias ZEE, y aprender de los países en la región que ya han experimentado con ellas:

•             Zonamerica de Uruguay es una de las ZEE de última generación orientada a operaciones de IT, software, biotecnología y electrónica. Con más de 350 empresas (incluyendo Citi, Deloitte, PwC) en Zonamerica, hay 10.000 personas empleadas directamente, contribuyendo a 1,5% del PIB de Uruguay. Un proyecto aún más grande de Zonamerica se está llevando a cabo en Cali, Colombia, y comenzará a funcionar en las próximas semanas.

•             La ZEE más importante de Chile, Zofri, se encuentra en la costa norte en la ciudad de Iquique, proporciona 25% del empleo local, y ayuda a potenciar una de las economías de mejor desempeño en el continente.

•             La República Dominicana, El Salvador y Honduras utilizan las ZEE para aprovechar el acceso preferencial a los mercados de Estados Unidos, y han generado sectores de gran escala de manufactura en economías que antes eran dependientes de agricultura.

Las ZEE no son de ninguna manera una solución mágica para el desarrollo económico de un país. Sin embargo, ha habido varios ejemplos alentadores, incluidos los de América Latina, donde las ZEE han beneficiado a la población local y el país en general. En 1980 vimos “el Milagro de Shenzhen” en China, elevándose como una de las ZEE de mayor éxito en la historia moderna. La mayoría de las zonas de América del Sur están rezagadas con respecto a esta innovadora forma de política económica. Los países de América del Sur tienen la oportunidad de aprender de la experiencia y las lecciones de las ZEE establecidas en todo el mundo y comenzar a generar sus propios “milagros” en todo el continente.


1. Shenzhen fue la primera zona económica especial en China, y sigue siendo un centro económico importante.



2. Zonamerica en Uruguay es una zona económica especial que ha atraído más de 300 empresas extranjeras de última generación orientada a operaciones de IT, software, biotecnología y electrónica.