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Moisés Naím

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Dejé de escribir esta columna en julio y hoy la reinicio. ¿Qué es lo más sorprendente que ha pasado en el mundo desde entonces?

1. Los sirios usan armas químicas. Ya lo habían hecho antes a menor escala. Pero en agosto asesinaron a 1.400 personas, incluyendo a centenares de niños. Las imágenes que vimos de esta masacre son espantosas y sus consecuencias enormes. El presidente Obama había advertido que el uso de armas químicas lo obligaría a reaccionar duramente. Pero las usaron. Y Obama no pudo reaccionar y demostrarle al mundo que las amenazas del jefe de la superpotencia hay que creerlas. Pero Vladimir Putin sí pudo intervenir.

2. Putin renace. La influencia internacional del líder ruso había venido menguando. De hecho, se había quedado solo con Irán en su apoyo al Gobierno sirio. La utilización de armas químicas, la decisión del parlamento británico de no autorizar incursiones armadas en Siria y la sorprendente decisión de Barack Obama de llevar el plan de intervenir militarmente al congreso —donde seguramente hubiese sido negada— crearon una oportunidad que Vladimir Putin supo aprovechar. Y así vimos su sorprendente mutación: de ser el autócrata responsable de sostener a un sanguinario régimen que asesina a mansalva a su población, Putin se transmutó en el líder que impide una guerra más en el Medio Oriente. Algunos piden a Obama que devuelva el premio Nobel de la Paz y que se lo den a Putin. Una vez más confirmamos que el realismo mágico no florece solo en América Latina.

3. Morsi sale. En el mundo de hoy el poder se ha hecho más fácil de obtener, más difícil de usar y más fácil de perder. Esto ocurre en todos los ámbitos: del Pentágono al Vaticano y de los grandes bancos —sí, los grandes bancos— a las más influyentes organizaciones no gubernamentales. El ex presidente egipcio Mohamed Morsi es un ejemplo perfecto de esto. Hace tan solo unos tres años, pocos pensaban que en Egipto el poder pronto estaría al alcance de los Hermanos Musulmanes. Pero así fue y Morsi fue elegido en junio de 2012. Se equivocó al suponer que la presidencia le daba un poder mayor al que realmente tenía. Fue derrocado el pasado 3 de julio.

4. Rohaní llega. Ganó las elecciones y asumió la presidencia de Irán en agosto. A fines de septiembre, Hassan Rohaní habló por teléfono con Barack Obama. Fue la primera vez en 34 años que los presidentes de estos dos países se comunicaron directamente. ¿Por qué ahora? Tanto la elección de Rohaní como la histórica conversación tienen una misma explicación: las sanciones. La comunidad internacional le ha impuesto a Irán las más eficaces, sofisticadas y devastadoras sanciones económicas de la historia. El pueblo iraní y muchos en la teocracia gobernante están pidiendo que se haga algo para que sean eliminadas las sanciones que tienen postrada la economía. “Hacer algo” significa en este caso abandonar la intención de tener armas nucleares y negociar con Estados Unidos. Sin nunca hacerlo tan explícito, ese fue el ganador mensaje electoral de Rohaní. Y es lo que está comenzando a señalar con sus acciones como presidente. Para los escépticos, este es un truco más de los que usa Irán para ganar tiempo y llegar a producir la bomba. Para otros es una oportunidad que podría cambiar al mundo. Pronto lo sabremos.

5. El poder del Tea Party. Esta militante minoría no tiene el poder para imponer su radical agenda a Estados Unidos. Después de todo, fueron derrotados en las elecciones. Pero tiene el poder suficiente para bloquear las iniciativas de los demás; no solo las del Presidente a quien detestan, sino incluso a las de sus líderes más moderados en el Partido Republicano.
De hecho, a pesar de ser pocos, han logrado clausurar el Gobierno de Estados Unidos. Y de tener éxito en impedir que se autorice un aumento del endeudamiento gubernamental de ese país, el Tea Party puede causar una crisis financiera mundial que lo afectará a usted directamente —dondequiera que se encuentre—. Los talibanes, los piratas somalíes y el Tea Party ejemplifican los micropoderes que, si bien no tienen la fuerza para derrotar a los megapoderosos, logran hacerle la vida imposible.

6. La sorpresa americana. El Gobierno estadounidense acaba de anunciar esta semana que es el mayor productor de petróleo y gas del planeta y que ha desplazado de los primeros lugares de producción a Arabia Saudita y Rusia. Esto cambiará el mundo.