• Caracas (Venezuela)

Mitzy Capriles de Ledezma

Al instante

Tanto petróleo, y no hay pabellón criollo

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Hay hambre pareja, y no es una exageración. Eso ocurre en Venezuela, un país inmensamente rico, cuyos gobernantes corretearon el mundo regalando a manos llenas nuestro petróleo y firmando convenios para importar hasta caraotas, que ahora son difíciles de conseguir en los mercados, por lo que está vigente la paradoja de vivir en un país con tanto petróleo y donde es difícil hasta hacer un “pabellón criollo”, y la tradicional arepa está más cuadrada que nunca.

En este mismo espacio escribí el pasado marzo que Venezuela había sido lanzada a un abismo, y en ese vacío los venezolanos confirmamos cómo están arruinando nuestro país. El estancamiento económico es indiscutible. Lo ocasionó este modelo inviable que devora las riquezas naturales y los dineros que les sacan del bolsillo a los contribuyentes; además, los diseñadores estratégicos se encargaron de espantar todo tipo de inversión, porque esa gritería “revolucionaria” aturde a cualquiera. Los enclaves industriales están desolados, son “cementerios de riqueza”. Da dolor oír a pequeños, medianos y quienes fueron grandes empresarios hablar de sus galpones llenos de maquinarias y con decenas de operarios que ven desde la distancia y con nostalgia lo que en un tiempo cercano fueron portentos productivos y hoy son despojos abandonados.

Igual pasa cuando recordamos que en un tiempo aquí existía una sólida clase media, ahora está apaleada y arrinconada en la pobreza. Insólito, ¿no? Disfrutamos de una bonanza petrolera, y en vez de superar la pobreza lo que se hizo fue devastar capas sociales que habían superado esos estadios. Por eso vale la pena reiterar: un país infinitamente rico con una población inexplicablemente empobrecida. No hay harina de maíz precocida, ni azúcar, ni arroz ni carne. Los precios de un cartón de huevos y de unas laticas de atún equivalen hoy a lo que valía un apartamento en los años ochenta en El Cafetal.

Ante este descomunal desastre los voceros del régimen siguen con la cantaleta del “enemigo externo” o “guerra económica de los malucos de la oposición”. ¡Mentiras! Nadie les compra esos artificios porque la realidad se encarga de hacerle comprender a la ciudadanía lo mal que han gobernado estos personajes. Utilizan esos pésimos argumentos para tratar de justificar su incapacidad y negligencia que han dado como resultado este rotundo fracaso cuyas nefastas consecuencias afectan cada vez más a la población.

Por eso y más, como dijimos al anunciar al país la integración del comando de campaña de la unidad: vamos rumbo a una victoria irreversible el próximo 6-D.