• Caracas (Venezuela)

Mitzy Capriles de Ledezma

Al instante

No serán eternos en el poder

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Un gobierno reventado por los errores de sus jefes pretende sobrevivir a fuerza de abusos. Siempre han sido arbitrarios, y de allí que las tropelías cometidas contra el diputado Julio Borges no son una novedad. Recordemos que en mayo de 2013 también fue víctima de un violento y cobarde ataque dentro del hemiciclo en el que también golpearon salvajemente a María Corina Machado. Fueron varios los parlamentarios agredidos. Hasta con un micrófono le produjeron una severa herida en la cara al ex gobernador de Mérida, William Dávila. Otros fueron desaforados con procedimientos extravagantes, varios legisladores perdieron sus curules porque le dio su real gana al régimen.

Por eso la mayor violencia no la representan esos golpes sucios que propinan los matones pagados por los entes públicos; la más cruel es la violencia que se ejerce desde las instituciones descompuestas, venidas a menos desde que las convirtieron en instrumentos al servicio de fines oscuros. Lo grotesco y repudiable es la impunidad que se le garantiza a los que persiguen y atropellan hasta sacarles sangre a sus víctimas. Llevan años haciendo esa carnicería. No solamente hemos sido presa de esas fauces los dirigentes políticos, podemos citar varios episodios en los que  han sido periodistas los acorralados por los grupos armados que se entrelazan con policías uniformados que en vez de resguardar a las víctimas, más bien acorazan a los “patriotas cooperantes”.

Es necesario que se comprenda muy bien la dimensión de esta crisis que tiene como causa un gobierno forajido que ha cometido un sinfín de hechos de corrupción, que vulnera los más elementales derechos humanos, que se carcajea de la Constitución, que usa el petróleo para someter a otros gobernantes, que tiene maniatado el sistema judicial que utilizan para apresar al que les resulte incómodo, sea político, sindicalista, periodista, estudiante, comerciante, al que sea pues. Esa es la verdad.

Estos abusadores piensan que serán eternos manejando los tableros del poder. Que Venezuela es algo que se encontraron en la calle y se la apropiaron, que esto no es un país, ni una nación, con un pueblo libre, sino “una cosa” de la que pueden disponer como les venga en ganas. Ante tal tragedia tenemos que actuar con mucha determinación, siendo conscientes de lo que tenemos por delante, unos funcionarios envalentonados, que sienten que no les deben rendir cuentas a nadie, que están sobrados, que se pueden montar y zapatear encima de los poderes públicos. Que el TSJ, el CNE, la Fiscalía, etc., son objetos, más nada que eso, y al que proteste, plan de machete, tal como en la tiranía de Juan Vicente Gómez. O peor.