• Caracas (Venezuela)

Mitzy Capriles de Ledezma

Al instante

Lección de vida

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Los resultados del pasado 6 de diciembre fueron claros y contundentes para todos. Fueron nítidos para el gobierno, porque se trató de un rechazo a este modelo que no ha servido para mejorar las condiciones de vida de los venezolanos. Algunos quieren llamar esto como que “ganó el descontento”. Pues bien, eso es así, porque en una democracia, la ciudadanía termina expresando su malestar a través del voto cuando califica de ineficiente una administración. Esa es la ventaja de una democracia, donde el pueblo “quita y pone”, porque puede elegir, y si los nominados no responden con aciertos, pueden ser sustituidos por quienes los designaron. Eso no se puede calificar como deslealtad o traición, sino más bien como la aplicación de una máxima que es esencia de un sistema donde siempre termina imponiéndose la voluntad popular que debe ser leal con sus propios intereses.

Todos esos cuentos de la “revolución” y sus recetas mágicas no funcionaron. Más bien agravaron la situación, y lo que está padeciendo el pueblo es terrible. Colas para buscar alimentos y llanto de muchas familias que no pudieron salvarle la vida a un ser querido porque no tuvieron a la mano la medicina para evitar ese desenlace fatal. Corrupción descarada que no se le oculta a una ciudadanía que ve con indignación cómo se despilfarra y se atraca al país,  mientras los servicios públicos se “caen a pedazos”, en medio del aturdimiento que producen los discursos violentos de los grandes gurúes del gobierno que siguen hablando y hablando las mismas locuras. La campaña de televisión y radio fue apabullante, y después de la lección que el pueblo les dio el pasado 6 de diciembre, en vez de rectificar, más bien continúan en la misma tónica: insultando, inventando triquiñuelas para querer hacer ver que los culpables de lo que sus errores produjeron están en otras partes y no en sus despachos.

También ese resultado es una lección para la oposición. La ciudadanía necesita de un liderazgo sólido, unido de verdad, no una confraternidad postiza, porque la autenticidad es la médula de la fuerza que se requiere para sacar al país de esta crisis en la que se está hundiendo. Ideas hay, proyectos también, lo que se impone ahora es un esfuerzo colectivo con vocerías respetables y muy calificadas, capaces de convocar y movilizar a la ciudadanía para que respalde la titánica tarea de reconstrucción nacional. Comencemos por rehacer la institución parlamentaria para que sea piso fundamental del Estado de Derecho, ahora resquebrajado por las trapisondas de un régimen que basó su siniestra intención de pulverizar el principio de separación de poderes para instalar su esquema de hegemonía del poder.