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La figura de cada miss lleva la firma de Richard Linares

El entrenador oficial del certamen de belleza más importante del país afirma que la rutina de las candidatas en el gimnasio no dura más de 90 minutos al día 

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Comer un trozo de torta o dejar el entrenamiento físico para el día siguiente son placeres que no puede darse una aspirante a la corona del Miss Venezuela, cuyos parámetros indican que ninguna debe pesar más de 60 kilogramos.

Ese precisamente era el peso de Richard Linares cuando tenía 17 años de edad y era víctima de burlas de sus compañeros por su delgadez. Eso lo motivó a hacer ejercicios y a llevar la vida fitness que hoy le permite ostentar el título de entrenador oficial del certamen de belleza más importante del país.

Linares es el encargado de lograr la armonía en los cuerpos de las 25 candidatas al Miss Venezuela a través de rutinas de ejercicios y un plan de alimentación personalizado.

“Ninguna miss puede pesar más de 60 kilos. Si son bajas de estatura deben ser más delgadas, pero lo ideal es que midan entre 1,73 y 1,80 metros. Si son más altas no se ven bien en el grupo”, revela el entrenador que logró que la fallecida Eva Ekvall se llevara la corona a pesar de que tenía sobrepeso.

Secretos del entrenamiento

Dos semanas después del certamen, Linares recibe en su gimnasio a las posibles candidatas del próximo año. “Cuando Osmel Sousa ve a alguna chica con condiciones, me la envía para empezar el trabajo previo al casting de la siguiente edición”, indica.

No más de 90 minutos al día debe durar el entrenamiento, lo cual depende del estado físico de cada una de las candidatas. Si está delgada, solo debe hacer 20 minutos de ejercicios cardiovasculares; si debe bajar más de 5 kilos, se extiende a 45 minutos. Todas hacen pesas durante 30 o 45 minutos.

Entrenar a las 25 aspirantes no es una tarea sencilla, por lo que Linares cuenta con un equipo de profesionales que trabajan con él desde que abrió su gimnasio en Caracas.

Cuando comienzan los ensayos, las misses ya deben tener la figura apropiada y queda de parte de ellas mantener el peso ideal: “Deja de ser mi responsabilidad. Ellas son conscientes de que se trata de un concurso y que si comen mal, otra tiene más posibilidades de ganar”.

Finalmente, es el Zar de la Belleza quien tiene la última palabra y da el visto bueno al trabajo realizado. Este año los comentarios han sido positivos. “Osmel nunca me llama cuando las cosas van bien,  así que debe estar satisfecho con los logros”, expresa.

Disciplina y deslices

La Gala Interactiva  permite, entre otros aspectos, observar con detalle la figura de las candidatas en traje de baño antes del certamen. La presentación de este año le bastó a Linares para saber que gran parte de su trabajo estaba hecho.

A su juicio, uno de los casos destacados es el de Miss Anzoátegui, Mariana Méndez, una de las más aplicadas en su entrenamiento. “Es hermosa pero tiene una obsesión de verse más flaca cada vez. Le manifesté mi preocupación y le pedí que comiera más carbohidratos, además de disminuir el tiempo de ejercicios cardiovasculares”.

La joven obedeció y los resultados son evidentes. Es por ello que Linares la define como una de las más disciplinadas, junto con Miss Apure, Karelys Oliveros; Miss Táchira, Fabiana Viloria; y Miss Vargas, Elizabeth Coello.

Otro caso digno de mencionar es el de Miss Aragua, Annelia Martínez. “Perdió mucho peso en poco tiempo, es por eso que se ha criticado que esté un poco flácida, pero es algo normal. Estoy orgulloso de lo que ha logrado con el entrenamiento”, asegura.

No todas han enorgullecido a su entrenador. Miss Zulia, Yennifer González, le ha causado más de un dolor de cabeza. “Me cuesta que haga dieta y que vaya al gimnasio, pero yo no soy su papá. En un programa se comió un pedazo de torta grande frente a mí, imaginen lo que hará cuando no la vemos”.

El método Linares

Llevar a Eva Ekvall a obtener un cuarto lugar en el Miss Universo le dio la oportunidad a Linares de ser reconocido como el entrenador oficial del Miss Venezuela. Sin embargo, eso no habría sido posible de no haber trabajado en 1999 con dos concursantes del Míster Venezuela a quienes les cambió radicalmente la figura.

A partir de ese momento comenzó el ascenso en su carrera. No considera que haya un secreto para lograr los objetivos. Admite que una rutina de ejercicios la puede dar de manera similar cualquier entrenador, pero lo que hace especial su método es el trato que reciben las candidatas.

“Vienen y les gusta estar aquí, pasan horas en el gimnasio, comen, nos cuentan sus problemas y nos convertimos en amigos. Muchas llegan con la idea de que yo soy un ogro y voy a pasar todo el día regañándolas, pero cuando me conocen se dan cuenta de que no soy así”, expresa Linares, quien disfruta de la internacionalización que le ha dado su labor en el certamen de belleza.

No se atreve a revelar quiénes son sus favoritas, pero está convencido de que este año saldrán del Miss Venezuela muchas actrices, modelos y animadoras.