• Caracas (Venezuela)

Mirla Alcibíades

Al instante

Rubén Darío en La Guaira

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Seguramente las personas conocedoras de la vida y obra del prestigiado poeta nicaragüense se asombrarán del título que elegí para la columna de hoy. Desde luego, no estarán faltas de razón por cuanto no se tienen noticias de que el autor de (entre otros títulos) Azul!..., Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza haya visitado nuestro país. De hecho, sus biógrafos dan por cierto que el vate nunca estuvo en Venezuela. Por tal razón, en la actualidad muchos tomarán como ejercicio de imaginación la nota que presento el día de hoy.

Sin embargo, el hecho es cierto. Rubén Darío estuvo en Venezuela. Fue un tránsito breve, cuando la embarcación en la cual viajaba en ruta Europa-Centroamérica hizo un alto en La Guaira. Se había trasladado temporalmente a España como parte de la delegación nicaragüense que asistió en 1892 a las celebraciones del IV centenario del arribo de los españoles a tierras que, todavía, no eran conocidas por la conciencia europea.

Ese viaje dariano se particularizó por las varias escalas que tuvo. La primera de ellas se concretó a los pocos días de su partida, el 24 de junio del citado año, cuando la embarcación que lo trasladaba lo dejó en La Habana. En esa ciudad tiene el estímulo de una intensa actividad intelectual. A los pocos meses continúa el recorrido y se instala en Madrid desde agosto. Es otra etapa de exploración donde intima con sus colegas españoles, entre ellos Emilia Pardo Bazán, Juan Valera, Marcelino Menéndez Pelayo. En noviembre toma la ruta de regreso a su tierra natal.

Hasta el momento se creía que, en ese periplo marítimo, solo había contemplado hacer dos escalas: en Cartagena de Indias y en La Habana. Sin embargo, con certeza podemos decir que debemos sumar como ciudad de tránsito la costera población de La Guaira.

Era común que sucediera de esa manera, pues esos medios de transporte tomaban pasajeros en el punto de partida, los que iban desembarcando en varios puntos del recorrido, según fuera su destino. Algunas veces se llegaba a una ciudad donde el navío permanecía varios días haciendo carga y descarga de mercancía, y embarque y desembarque de pasajeros. Otras veces, la estada en el puerto marítimo o fluvial duraba solo algunas horas. Esta última experiencia fue la vivida por el consagrado poeta en nuestro puerto caribeño.

De esa manera, por cuanto existe la crónica al respecto –crónica que se leyó en el Diario de La Guaira– me limito a transcribir lo que leyeron los lectores el miércoles 14 de diciembre de 1892. La nota se titulaba (como cabe imaginar) “Rubén Darío” y decía así:

“Nuestra humilde oficina de Redacción ha sido honrada con la visita que se ha dignado hacernos este notable escritor, literato y poeta, que se encuentra revestido con la Delegación de Nicaragua en la Exposición Histórico-Americana.

“Ha llegado hoy en el vapor México y regresa en el mismo buque para Centroamérica, sintiendo no haber podido pasar a Caracas por la premura del tiempo de que puede disponer.

“De lamentarse es que este simpático escritor, tan conocido y estimado en Europa como en América, pase por nuestra querida patria sin detenerse en ella siquiera un breve instante.

“Favorecidos y muy mucho nos consideraríamos si las columnas de este periódico se vieran engalanadas con las originales producciones de su brillante pluma”.

alcibiadesmirla@hotmail.com