• Caracas (Venezuela)

Mirla Alcibíades

Al instante

Rosalina González

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El nombre que han conocido tiene enorme significación para las letras venezolanas. Aunque poco familiar para los lectores del presente, ello no oculta la trascendencia que he puntualizado. Tal valor deriva de un hecho concreto: Rosalina González fue una de nuestras primeras periodistas. Este aporte fundamental se concretó en el lanzamiento de una revista a la que dio un nombre muy particular. La llamó El Problema.

El primer número de la citada publicación apareció el día 9 de octubre. Corría el año de 1891. Aparte del singular título (que apunta a una intencionalidad provocadora y contestataria) llama la atención un hecho que no se oculta: la revista sostenía un propósito que alentó los pocos meses que se mantuvo en circulación. Tal propósito se expresaba en el subtítulo elegido por la editora-fundadora, pues caracterizó su impreso así: “Periódico político literario”.

No debe sorprender la calificación de “periódico”, pues en esos tiempos todavía no estaba marcada la diferencia entre estos y las revistas. Sin embargo, en el presente no acogemos dudas al apuntar que, en realidad, se trató de una revista. Esta certeza deriva de los pocos contenidos temáticos que abrazaba (amén de los indicados en el subtítulo, daba lugar a la crónica local).

He apuntado que era manifiesto en El Problema la voluntad contestataria y fue así. Para dar cuenta de este fenómeno viene a lugar recordar que –como se ha sostenido muchas veces– las venezolanas no tenían ganado un lugar en el mundo de la política. Sin embargo, aprovecho el momento para recordar lo asegurado tantas veces por los (pretendidos) especialistas en el siglo XIX, tal proscripción no era absoluta.

Las mujeres tenían derecho de hacer pública su opinión, siempre y cuando esa opinión estuviera al servicio del mandatario de turno. Desde 1811 –cuando aparece en Gaceta de Caracas la primera manifestación suscrita por venezolanas, manifestación que iba a favor de la independencia política–, a lo largo del siglo un grueso número de páginas impresas se leyeron a favor de Páez, de los Monagas, de algún mandatario regional, de Antonio Guzmán Blanco, etc., etc. A partir de lo observado, puedo sostener que lo vedado era bien preciso: votar, postularse para cargos públicos y opinar en contra del poder de turno.

Pues bien, esto último es lo que ejerce Rosalina González en El Problema. En esas páginas trata de política, pero no para elogiar el poder de turno, tal como había sido característico de etapas precedentes, sino para enfrentarlo, para cuestionarlo. En sintonía con ese propósito, leemos esta sentencia que formula en tono interrogativo cuando objeta la conducta de muchos mandatarios en ejercicio despótico: “¿Habremos dejado de ser dignos porque dejamos de ser mando?”.

Pero hay que observar que ella no firma esa ensayística política, así como pocas mujeres firmaron sus ensayos, aun cuando trataran temas considerados propios de su intelecto como la maternidad o la crianza de los hijos. Debido al anonimato, muchos dudaron de la autoridad que le correspondía en la edición de esta revista. Sobre todo, hubo intento de ensombrecer este mérito intelectual a partir de la edición del 28 de enero de 1892. Fue la oportunidad en la cual apareció la reflexión titulada “¡Hasta cuándo!”. Para enfrentar estas sospechas y suspicacias, decide tomar el mando con todas las de la ley cuando escribe esta nota:

“Que la única responsable de las publicaciones que salen insertas en El Problema es la redactora que la dirige.

Me anima hacer esta manifestación, ciertos rumores inverosímiles que corren con respecto al último número de nuestro periódico y que llegaron a mis noticias".

Esta vez firma el texto: Rosalina. En realidad su nombre de bautismo fue María Rosalina González. Pero ella prefería firmar M. Rosalina González o, como hemos visto, solo Rosalina.

Persuadida como estoy de que esos escritos políticos salían de su mano, no vacilo al afirmar que para una cabal historia del pensamiento político venezolano hay que incluir el nombre de María Rosalina González.

Digo más. No se trató solo de una intelectual que demanda su incorporación en el campo que señalo. También en la literatura ofreció materiales que reclaman estudio. De manera que la historia del periodismo, la política y la literatura (cuando menos) venezolanos demandan la incorporación de su nombre.

 

alcibiadesmirla@hotmail.com