• Caracas (Venezuela)

Mirla Alcibíades

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Huelgas y reclamos laborales

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A un venezolano en Estados Unidos, don Manuel Esparragoza

 

Son numerosos los estudios que se detienen a examinar los diferentes mecanismos de organización llevados adelante por los trabajadores en Venezuela. Algunos de ellos han visto de qué manera, desde la Colonia, se buscó el acercamiento entre artesanos. Otros han revisado los acuerdos que, durante el siglo XIX, se dieron para consolidar asociaciones, sociedades, gremios, que no existían en tiempos anteriores.

Una de las fechas que se destaca como hito de significación está fijada en 1896. No podía ser de otra manera por cuanto, ese año, se consagra el Primer Congreso Obrero de Venezuela. Tomando esa data como referencia, se han seguido al hilo las sucesivas huelgas que se fueron generando en el país. Entre ellas, se citan con frecuencia la primera huelga de telegrafistas en 1914 y la de la red ferroviaria en 1918. Entre todas las que sucedieron en el siglo XX, el paro petrolero de 1936 es uno de los más recordados.

Una de las protestas más significativas fue la protagonizada en 1895. Ese año se recuerda una manifestación de 3.000 obreros y artesanos. Pero lo llamativo de este acontecimiento es que se trató de una demanda de desempleados (definidos como obreros y artesanos) que exigían trabajo.

Sin embargo, los años de 1895 y 1896 no fueron los únicos que llamaron la atención en la última década del siglo sobre la materia que abordo el día de hoy. Algún tiempo atrás se produjeron un par de sucesos que, hasta donde conozco, no han sido observados por los estudiosos de esta materia.

Uno de esos hechos aconteció en 1889 cuando los cocheros de Caracas (los señores del pescante, como los llamaban en los periódicos) paralizaron su actividad. La razón fue precisa: el gobernador les había ordenado que se ubicaran en un único sitio de la ciudad. Ese lugar era la calle (o “boulevard”, según uso del momento) este de capitolio. Los cocheros alegaban que el sitio designado era muy estrecho y, en consecuencia, no cabían todos. La observación tomaba cuerpo cuando se tomaba en cuenta que el número de coches sumaba 150.

No solo llama la atención la materialización de esta huelga, sino que deben ser destacadas las opiniones surgidas a partir de la parálisis de esa actividad vial. Se trata de algunas afirmaciones que se cuelan en las notas de prensa dedicadas al asunto. En una de esas notas se decía que la decisión de suspender el servicio que prestaban al público era perjudicial “moral y materialmente” para sus promotores.

Agregaban que esa manera de protestar (o “de hacer derechos”, de acuerdo con sus palabras) nos era “exótica”. La práctica huelguística –manifestaban–, aunque propia de “los paupérrimos, si no mendigos obreros de la vieja Europa”, no era natural entre los venezolanos.

Esas ideas que se leen en la prensa de 1889, nos llevan a pensar que el recurso apelado por los cocheros era poco (o nada) frecuentado en el país. Desde luego que se le conocía, pero no como consecuencia de la experiencia interna sino de las noticias que llegaban de escenarios foráneos.

El otro hecho propio de las reivindicaciones laborales que quería consignar el día de hoy también se registró en Caracas. Esta vez las acciones se llevaron a cabo en 1890 y tuvieron como protagonistas a los dependientes de los comercios. En este caso los razonamientos eran de mayor densidad, por cuanto atacaban la vieja práctica del trabajo explotador.

El acuerdo que lograron los demandante fue el de trabajar en los establecimientos comerciales hasta las 6:00 de la tarde. No se determinaba el sexo de estos dependientes, pero seguramente era masculino porque no se mencionaba la presencia femenina. Sí se supo el número de trabajadores que fueron beneficiados por el acuerdo con los dueños de estos establecimientos.

El gremio de estos dependientes sumaba cerca de 1.000 hombres. Hasta el acuerdo de ese año estaban condenados a trabajar 16 horas diarias, en una jornada que comenzaba a las 6:00 de la mañana y concluía a las 10:00 de la noche. Solo disponían del domingo para el descanso.

Visto lo anterior, hay lugar para sostener que las fechas utilizadas como hitos referenciales para elaborar la historia de las reivindicaciones laborales venezolanas, demandan revisión.

 

alcibiadesmirla@hotmail.com