• Caracas (Venezuela)

Mirla Alcibíades

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Andrés E. Level, indígenas y territorio guayanés

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En enero de 1854 murió Andrés E. Level. La prensa venezolana manifestó pesar ante la noticia, pues se trataba de la desaparición física de un venezolano de excepción. Una nota necrológica escrita para honra del ilustre desaparecido, lo presentaba como “hijo de un hábil y antiguo jurisconsulto”. No daban el nombre del padre, pero sabemos que ese progenitor fue Andrés Level de Goda, conocido realista que tuvo destacada actuación en los años de guerra libertaria.

Pero como se trata el día de hoy de hablar del hijo y no del padre, en junio de 1846 el ministro del Interior lo sumó a la comisión que visitaría las misiones del Orinoco. No fue un nombramiento hecho al azar, pues cuando consultaron al gobierno de Guayana para que diera un nombre que no podía faltar en la comisión que se organizaba al efecto, el funcionario no vaciló en proporcionar el de este prestigiado intelectual residenciado en Caracas.

No podía ser de otra manera pues, desde 1841, Andrés Eusebio Level había recorrido la región sureña de Venezuela. Producto de ese contacto directo con una realidad que era desconocida para las otras provincias del país, fue su apasionada defensa a favor de las diversas naciones indígenas que poblaban esas vastas comarcas sureñas.

Son para fijar en todas las escuelas de nuestra Venezuela, carteles que recojan las expresiones elogiosas que concibió para exaltar esas comunidades originarias. A todas aquellas naciones las consideró “nuestros hermanos de sangre”. No perdió ocasión para recordar a los  que se estimaban superiores a nuestras culturas de origen, estas líneas que ofrezco: “Pueblos tiene la [provincia] de Guayana de los que se llaman racionales o civilizados, con mucho, inferiores en orden, arreglo relativo y vida social, a los que he encontrado de solo Caribes”.

Y, en ese predicamento, elogiará sin timideces las bondades de otra de esas culturas: la guaraúna. Es esta, dice, la más despreciada de todas las que ha conocido durante sus recorridos exploratorios por esa parte del país. Sin embargo, agrega, juzgan de esa manera sobre la base de la ignorancia.

A tal propósito, debo recordar lo que señalé en una columna anterior cuando observé que el suicidio se había convertido en práctica frecuente entre los venezolanos de aquellos tiempos. A esa experiencia que, sin dudas, conocía, Level hace sobresalir en la cultura guaraúna que es “el suicidio, cosa hasta ahora, entre ellos inaudita”.

A partir de esa permanencia en el Sur, el comisionado eleva un Informe sobre el estado actual de los distritos de reducción de indígenas Alto Orinoco, Central y Bajo Orinoco, y medidas que reclaman, presentado a su Excelencia el Poder Ejecutivo por el Visitador nombrado al efecto. Ese material (entregado a la instancia correspondiente en septiembre de 1847, y publicado en 1851) tiene, en el presente, mucho que decirnos.

En primer lugar (y como quedó señalado), impacta la documentada defensa que realiza de las naciones indígenas asentadas en la región. No solo se limita a elaborar alegatos que, muchas veces, colindan con el elogio, sino que sugiere las medidas a ser adoptadas por el Ejecutivo para atender las necesidades materiales y educativas de esas poblaciones.

Conocedor de la materia que examina, tiene la pericia suficiente como para rectificar apreciaciones incorrectas hechas por quienes le precedieron en esos recorridos. A tal efecto, Alejandro de Humboldt no escapa de esos propósitos correctivos: puntualmente en lo que se refiere al delta del Orinoco donde, de acuerdo con el venezolano, el alemán incurrió en valoraciones carentes de rigor.

Importa señalar en este momento que, siendo el examen de las llamadas “reducciones de indígenas” (aunque otros preferían calificarlas de “misiones”) el objetivo central de la comisión enviada desde Caracas, se vio el redactor del Informe en el deber de consignar que las tales misiones no existían.

Por cuanto interesan las lecciones que podemos extraer de ese material para el conocimiento del presente, hay otra que quiero enfatizar el día de hoy. Tiene que ver con la avanzada inglesa que se venía consolidando en la Guayana venezolana de aquel tiempo.

Andrés E. Level fue muy claro sobre este punto. Decía en el Informe de 1847 que muchos indígenas de la región eran ganados por el buen trato que recibían de los vecinos ingleses. Debido a esa relación, que estos invasores europeos (“extranjeros”, los llama Level) habían sellado sobre la base del respeto, aquellos pobladores venezolanos abandonaban los pueblos donde tanto se les irrespetaba por las autoridades y nuevos dueños del territorio guayanés. Al no estar claramente definidos los límites entre Venezuela y la Guayana inglesa, esta última, advertía Level, con el paso del tiempo iría expropiando en forma sostenida población y territorio.

No estaba falto de razón, como ha quedado suficientemente demostrado. A continuación ofrezco algunas de las afirmaciones de este hombre de letras, para que se aprecie la solidez de sus argumentaciones: “Gran parte de los indios han pasado al extranjero donde se tiene muy buen cuidado de halagarlos. Con tal conducta son atraídos, y es muy natural, los que se mantienen en las selvas limitáneas a nuestro territorio”.

¿Por qué se marchaban al extranjero, o sea, a la parte inglesa colindante con la Guayana venezolana?, insistimos en preguntar. El autor del Informe nos da una única respuesta: porque los indígenas que abandonan el territorio venezolano comparan “el trato con que los martirizan por acá, y el muy lisonjero con que por allá se les recibe”. La opción, en consecuencia, resultaba obvia.

En otro momento insiste sobre el mismo punto: nada más natural que esos hombres y mujeres originarios de América “se amparen de quienes los amparan; cuando por acá tienen que huir del mal trato y del engaño. He aquí el origen ostensible de la ocupación del territorio guayanés por el extranjero, que pretende fundar sus títulos en la protección que dice le han pedido los acosados venezolanos ahuyentados de esos pueblos”.

Creo que, después de lo leído, no necesito (por el momento) añadir más sobre el tema que privilegio para esta fecha.

 

alcibiadesmirla@hotmail.com