• Caracas (Venezuela)

Miguel Ángel Cardozo

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Los togados contra el pueblo… Presiden el caso los togados

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Otra ilegítima legalización de lo injusto en la granja. Otra trastada que vuelve a demostrar cuán sesgado se encuentra hoy el fiel de la balanza en el país.

Algo que en cualquier nación con un robusto Estado de Derecho sería inadmisible, en Venezuela se está perpetrando bajo el manto de una intolerable seudolegalidad con la que de manera calculada se pisotean las justas exigencias de la ciudadanía venezolana y se escupe sobre las fundacionales actas de esta agonizante república.

Sí, sobre la Constitución; la misma que calificaban de perfecta; esa por cuyo medio debería siempre prevalecer la voluntad del pueblo y que ahora es abierta y olímpicamente ignorada por quienes han decidido actuar sin la probidad que aquella exige para la salvaguarda del propio orden constitucional.

La pregunta es si este pueblo, acorralado por las sinrazones construidas con retazos de los abundantes y malditos escombros del inmundo basural procedimental dejado tras de sí por Lenin, Mussolini, Hitler, Franco, Stalin, Mao, Pérez Jiménez, Stroessner, Castro, Gadafi, Amín Dadá, Ceausescu, Pinochet, Pol Pot, Videla, Hussein y cuanto infame asesino y violador de derechos humanos ha pisado en malhadada hora esta tierra, seguirá caminando en círculos y con la mirada extraviada en lejanas estrellas mientras ruines manos se aprestan a cortar las gargantas de sus inocentes hijos.

Por la enormidad del peligro es oportuno recordar que la lucha por la libertad debe ser pacífica, pero no vana; democrática, pero no entrampada en tinglados revestidos de ficticia legalidad; constitucional, pero no ajena a la noción de un poder que puede incluso rehacer el propio Estado y que no pertenece a criminal alguno sino al pueblo de Venezuela.

Y lo más importante, tal lucha debe conducir a positivos pero prontos resultados antes de que sobrevenga una suerte de colectiva modorra política por aquella idea de que con el tiempo se desgastará un régimen que, en realidad, está dispuesto a sobrevivir por décadas “como sea”.

Al menos, una espuria balanza han inclinado ya a su favor.