• Caracas (Venezuela)

Miguel Ángel Cardozo

Al instante

Es nuestra participación, estúpido

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Sí, ya que estamos los ciudadanos de a pie obligados a compensar, a través de nuestra decidida participación en el nada fácil proceso de restablecimiento del Estado de Derecho en la nación, los desaciertos de un grupo de “líderes” opositores que reiteradamente desdicen tal condición al torpedear sus propias oportunidades de mejora del alcance de su influencia dentro de la sociedad venezolana, conduciéndolos así a una victoria electoral que, aunada a otras acciones y factores, se traduzca en el inicio del fin de la barbarie socialista/comunista del siglo XXI.

Esto implica que no podemos sucumbir a una nefasta visceralidad que dé al traste con la que quizás sea una de las pocas posibilidades de salir del oscuro foso del atraso en el que nos ha sumido un pernicioso régimen dictatorial ante el que, dadas la naturaleza y la magnitud de sus copiosos crímenes, todas las aventuras totalitarias de nuestro turbulento pasado republicano lucen, en conjunto, como un venial quebrantamiento del civismo y de la civilidad.

Por tanto, opciones como la del apoyo a “opositoras” candidaturas paralelas de acechantes camaleones cooperantes –tan abundantes en esta viciada Venezuela de hoy– no son aceptables en momentos en los que, por nuestro bien y el de las venideras generaciones, la unidad debe prevalecer pese a desacuerdos, falencias y cortedades.

En la actual y compleja coyuntura, cada acción para “castigar” a sordos dirigentes opositores o cada peine colocado por el régimen que ingenuamente se pise, sin mencionar la caída en paralizantes estados de abulia, solo nos hundirá aún más en el bochornoso fango de la subyugación y la pobreza, por lo que si deseamos poner fin a esta abominable dictadura debemos, en primer lugar, derrotar el abstencionismo, el abandono de la llamada “lucha de calle”, la autocensura, la antropofagia en el seno de la oposición y otras nocivas prácticas.

Es necesaria, por ello, nuestra resuelta participación en este trascendental momento; un momento en el que las muchas maquinaciones del régimen amenazan con terminar de convertir al país en una inhóspita tierra cuya quiebra moral y esterilidad creativa y productiva sean absolutas.

Solo nuestra participación hará que tanto las maniobras electoreras de desacreditados “árbitros” como las sucesivas tropelías que nos hacen padecer a diario, no pasen de ser infructuosos intentos de un agonizante régimen que, sin admitirlo, se reconoce cada vez más incapaz de detener el huracán de cambios –del que ya favorables vientos comienzan a sentirse– que arrancará de raíz la maleza bajo la que una mejor sociedad aguarda anhelante una oportunidad para florecer.

Así que, es nuestra participación, estúpido.

 

@MiguelCardozoM