• Caracas (Venezuela)

Miguel Ángel Cardozo

Al instante

Las “condiciones”

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Escuchar aquello de “es que las condiciones no están dadas” no es algo nuevo, pero este es buen momento para preguntar si en el perverso sistema socialista del siglo XXI tales “condiciones” serán algún día propicias.

No es ningún secreto que abundan los que consideran que la vía para derrotar a la opresión en Venezuela no es la electoral, aunque resulta en extremo curioso que en todos los probables escenarios que pueden construirse a partir de sus “propuestas” –excepto en el del inconveniente ascenso a la fuerza de otro “caudillo” al poder–, más temprano o más tarde la “lucha” acaba desembocando en las urnas electorales.

Y he aquí que surge una pregunta mucho más importante que la primera: ¿En esos casos las “condiciones” sí estarían dadas?

Sería preocupante que, después de 16 años de duras experiencias, la ingenuidad en el país se encontrase aún en niveles capaces de favorecer aspiraciones neototalitarias –bien las de los actuales sátrapas, bien las de cualquier advenedizo–; y peor aún, sería imperdonable que en momentos en los que el descontento es generalizado y la pérdida de la credibilidad de los promotores del fracasado modelo actual es casi absoluta, no se den los pasos correctos hacia el restablecimiento de la democracia.

De hecho, esta sí es una coyuntura favorable para recuperar el control del Poder Legislativo y desde allí impulsar las transformaciones necesarias en los demás poderes públicos de la nación y en todas las instancias que han sido corrompidas y que, a causa de ello, no sirven desde hace mucho a los intereses del pueblo venezolano, lo que además puede –y debe– ser parte de un conjunto de acciones –incluyendo formas más efectivas de movilización y protesta pacífica, y un cercano acompañamiento y firme apoyo a la labor de una mayoría opositora en el Parlamento– orientadas a poner fin a la tiranía y encaminar al país por la ruta de la libertad y el desarrollo.

Si a la causa democrática se le llama “lucha” es precisamente porque en aquella está implícita la obligatoriedad de realizar no pocos esfuerzos para superar un sinfín de obstáculos, así que, para la consecución del mencionado restablecimiento de la democracia, ya basta de esperar que unas “condiciones” –derivadas, si tal cosa existe, de la “buena voluntad” de los opresores– estén dadas para decidirse a pensar y a actuar como lo hacen los verdaderos demócratas.

Las “condiciones” que sí hay que cambiar con urgencia –y que mucho contribuyeron en el pasado al logro de la hegemonía de la podrida cúpula y de la nefasta implementación de su anacrónico modelo– son la apatía, la abstención y la cómoda actitud de quienes sentados frente al computador o teléfono inteligente, y sin dar ejemplo de acción en pro de la causa democracia, viven a la espera de que “algo” hagan los otros.

Por lo demás, a trabajar en lo que se tiene que trabajar, porque mientras se presta oídos a cantos de sirenas, el tiempo no se detiene en su inexorable marcha y la destrucción, las colas y la aflicción continúan.

* Profesor de postgrado de la UCAB e investigador.

** Doctorando en Gestión de Investigación y Desarrollo, UCV. Especialista y magíster en Gerencia de Servicios Asistenciales en Salud, UCAB. Odontólogo, UCV.

@MiguelCardozoM