• Caracas (Venezuela)

Miguel Ángel Cardozo

Al instante

Vileza de unos, oportunidad de otros

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Contumacia, exacerbado odio, desenfreno y sadismo.

Sí, eso es lo que parece subyacer tras las actuaciones de los criollos sátrapas –de lo que cada vez van quedando menos dudas, sobre todo si se toma en consideración que de poder y riqueza ellos no carecen–, a lo que se añade una absoluta falta de tacto político que en el país ha ocasionado –aunque multiplicada por mil– la devastación que causaría, a su paso por una atiborrada cristalería, la estampida de una manada de enormes elefantes.

Y es que aún no han dejado de oírse los ecos de las –huecas– salutaciones oficiales de Navidad y año nuevo, cuando ya se habla, por ejemplo, de "canjear" a Leopoldo López como si de una suerte de botín de guerra se tratase, haciéndose nuevamente caso omiso del texto constitucional que en tres lustros de destemplada locura tanto se ha invocado –y también quebrantado–.

Ya no se hace tan siquiera un mínimo esfuerzo por dar a la "Revolución" apariencia de benéfico medio para la consecución de la "suprema felicidad", sino que, ante la inminente pérdida de la capacidad de financiamiento de compra de "lealtades" –sumada a la total ausencia de respeto hacia el pueblo venezolano–, los oligarcas socialistas del siglo XXI han comenzado a echar mano de las tretas reservadas en el baúl de los dislates, esperando con ello –al menos eso creen– distraer al país mientras pasa el temporal que se avecina.

Pero no solo quedarán vacías las gradas del circo sino que capear ese temporal será imposible en tanto ellos mantengan sus manos en el timón de la nación, máxime porque –lo he dicho cientos de veces y miles más lo repetiré– no hay, ni habrá, un auténtico propósito de enmienda.

Durante tres lustros se ha acosado a los ciudadanos decentes del país al modo en que el despiadado cazador persigue y acorrala a la presa, así que ya es hora de que la sociedad venezolana haga lo que el amenazado animal haría en tal situación, lo que en clave de lucha política –de inequívoca inspiración democrática– significa contrarrestar esa vil actuación con unas que vayan poniendo límites al infamemente concentrado poder de la podrida cúpula –verbigracia, a través de una masiva participación que impida "irreversibles tendencias" a favor de los opresores en las próximas elecciones parlamentarias–.

Los duros y continuos golpes que en los últimos meses se le han dado a la paz, a la salud y, principalmente, al estómago del venezolano, han generado un terreno fértil para impulsar sustantivos cambios en la dinámica sociopolítica nacional. Solo se requiere de un inteligente proceder de la oposición que permita movilizar a la descontenta ciudadanía –que es hoy una significativa mayoría– hacia el logro de una Venezuela distinta.

Eso implica establecer con prontitud y coherencia un conjunto de prioridades, como por ejemplo la escogencia de los candidatos de la unidad democrática para los comicios parlamentarios –sometiéndose a los precandidatos a una rigurosa evaluación que asegure la selección de hombres y mujeres que, además de probos y capaces, realmente representen tanto a sus comunidades como a toda la sociedad–, la organización de formas más efectivas de protesta pacífica, el diseño e implementación de estrategias que coadyuven a sumar a la mayor parte de la opinión pública internacional y de los gobiernos democráticos del planeta a la causa democrática del pueblo venezolano, entre muchas otras cosas.

Así que, a dejar a un lado la modorra, la apatía y la autocompasión, porque la actual coyuntura ofrece una oportunidad que –como lo expresé en mi anterior columna– no se puede desaprovechar.

* Profesor de postgrado de la UCAB e investigador.

** Doctorando en Gestión de Investigación y Desarrollo, UCV. Especialista y magíster en Gerencia de Servicios Asistenciales en Salud, UCAB. Odontólogo, UCV.

@MiguelCardozoM