• Caracas (Venezuela)

Miguel Ángel Cardozo

Al instante

Seis por seis por seis, ¿…?

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Ya la declaración de estado de excepción en los municipios Bolívar, Pedro María Ureña, Junín, Capacho Nuevo, Capacho Viejo y Rafael Urdaneta de Táchira, mediante decreto presidencial –el 1950– publicado en la Gaceta Oficial 6194 Extraordinaria del 21 de agosto de 2015, constituye un hecho de extrema gravedad por su desproporción y por las terribles violaciones de los derechos humanos que luego de su promulgación y hasta el día de hoy ha acarreado, pero que dicho estado de excepción se extienda ahora, por un nuevo decreto presidencial –el 1969, publicado en la Gaceta Oficial 40735 del 31 de agosto de 2015–, a otras cuatro localidades de esa misma región –a saber, los municipios Lobatera, Panamericano, García de Hevia y Ayacucho– y que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia haya oficializado a través de una inefable sentencia su aquiescencia ante todo esto –algo que, huelga decir, abre una caja de Pandora de la que quién sabe qué males saldrán– es clara evidencia de una calculada agresión.

Sí, calculada, porque si a lo anterior se suman las recientes acciones del régimen tanto en el plano internacional como en el nacional, verbigracia, la presunta violación del espacio aéreo de Colombia por parte de altos funcionarios de aquel, la sucesión de desplantes que varios de sus miembros le han hecho a las autoridades de ese país, los nuevos embates contra los pocos medios independientes que aún subsisten en Venezuela, las muchas irregularidades relacionadas con aspectos claves de los venideros comicios parlamentarios que innumerables actores de la sociedad civil venezolana han denunciado o esa suerte de posición adelantada del Ministerio Público en la penúltima audiencia del juicio que de manera ilegal se le sigue a Leopoldo López, es evidente que tantos despropósitos en tan corto tiempo responden a un plan orquestado con la firme determinación de lograr un oscuro objetivo.

Si bien no es para nadie un secreto que el fin último de los altos funcionarios del régimen es su perpetuación en el poder, lo que pretenden conseguir a corto plazo con ese rosario de despropósitos –además de un posible minado de la ruta electoral– no deja de ser una inquietante interrogante, aunque más inquietante todavía es la certeza de que sus nuevos cálculos resultarán tan erróneos como todos los que han hecho hasta ahora, con el agravante de que podrían conducir a la nación hacia derroteros más peligrosos que los caminos ya transitados.

Da la impresión de que esos funcionarios, en su desesperado intento de lograr en las próximas semanas algo que nada bueno de seguro será, no han caído en la cuenta de que para los conflictos como los que, al parecer, ellos desean generar con enfermiza vehemencia no existen ecuaciones políticas que permitan prever sus desarrollos y desenlaces ni mucho menos hallar el modo de manipularlos o contenerlos.

 

@MiguelCardozoM